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No es de Locos

¿En qué momento aprendimos a odiar nuestro cuerpo? (Parte2)

No es de Locos

¿En qué momento aprendimos a odiar nuestro cuerpo? (Parte2)

La sociedad con su eterna búsqueda por lo “perfecto” y su insatisfacción por lo real.

“Si sumes la panza se te ve mejor el pantalón, te verías más bonita delgada , estás más llenita, te hace falta más cuerpo, estás sin chiste por no tener curvas, no bajas de peso porque no quieres, pareces tablita, lo bueno es que tienes bonita cara, esa ropa no va con tu tipo de cuerpo, te ves muy ancha pareces piñata, te falta grasita…” BASTA.

Repito de nuevo estas frases porque hace falta decirlas en alto para no quedárnoslas. Por mucho tiempo, se ha normalizado principalmente entre familia criticar el cuerpo del otro. Con el tiempo, en la sociedad –entre mujeres- aprendemos a estrangularnos verbalmente una a otra. 

En otras ocasiones, desde niñas crecemos escuchando la voz de una madre inconforme con su cuerpo.

Crecemos tapizadas de mitos y exigencias hacia el cuerpo que se nos va distorsionando la sensación real del mismo. ¿Te ha pasado que ves fotos antiguas y te ves más delgada de como pensabas que estabas en ese momento? ¡Ahí lo tienes! Perdemos la realidad de estar en contacto con que tan cómodas nos sentimos y vamos en función de cómo nos ve el otro.

¿Cuál es el verdadero problema en relación a nuestra apariencia? Incomoda tanto ver un cuerpo real, con todo lo que aquello incluya. Por mucho tiempo se ha normalizado, pero es momento de dejar de perseguir un ideal impuesto y comenzar a aceptar nuestro cuerpo ahora.

Lo platicaba con una amiga esta idea de aplazar las cosas hasta tener tal o cual cuerpo y me resonaron mucho sus palabras “tu mejor cuerpo es el que tienes hoy, ya es este”. Por muchísimo tiempo dejé de usar cierto tipo de ropa pensando en el típico “cuando baje de peso entonces lo uso y me veré mejor”. 

Afortunadamente todos podemos reeducarnos y cuestionarnos. Las tasas de trastornos alimenticios parecen ser más altas, con investigación que muestra que más del 50% de las adolescentes y mujeres informan antecedentes de dieta crónica (el uso de bebidas o pastillas para ayudar en los esfuerzos de pérdida de peso) y preocupaciones intensas sobre la imagen corporal y la alimentación.

Un componente central en el desarrollo en este tipo de distorsiones es la vergüenza que gira precisamente cuando uno se vuelve el foco de evaluación. Es una experiencia social dolorosa ligada a la percepción de que uno está siendo juzgado negativamente y es visto como inferior o poco atractivo.

De aquí la tendencia a comprarse con el otro, por temor a no ser suficiente. Está bien establecido que estas discrepancias son básicas conllevando a depresión y ansiedad.

Por eso #noesdelocos dejar de crítica el cuerpo ajeno que evidencia nuestra propia insatisfacción, #noesdelocos reeducarnos y comenzar a pensar distinto con más empatía, apertura y respeto, por último #noesdelocos ir a terapia para sanar la relación con tu maravilloso cuerpo.

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