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No es de Locos

¿En qué momento aprendimos a odiar nuestro cuerpo?

No es de Locos

¿En qué momento aprendimos a odiar nuestro cuerpo?

La sociedad con su eterna búsqueda por lo “perfecto” y su insatisfacción por lo real.

“Esa pancita, si sumes la panza se te ve mejor el pantalón, te verías más bonita delgada, estás muy flaca, estás más llenita, te veo más pesadita, te hace falta más cuerpo, estás sin chiste por no tener curvas.

“No bajas de peso porque no quieres, ay pobre estás bien plana, pareces tablita, lo bueno es que tienes bonita cara, con tacones te ves gigante, que torona, esa ropa no va con tu tipo de cuerpo, te ves muy ancha pareces piñata, estás muy cachetona, te falta grasita…” BASTA.

¿Te suena alguna de estas frases? Si logras acordarte, probablemente este tema marcó tu autoestima y seguridad. Como mujeres, desde pequeñas nuestro cuerpo es objeto de crítica para todos. Cuando niñas, poseemos capacidades y recursos muy distintos a los de adultas. 

Nuestra identidad va construyéndose en función –principalmente- de lo que el otro ve en una y de lo que el otro dice que soy. Es por ello que la voz del adulto se convierte en la voz interna del niño. 

Por muchísimos años se ha marcado una gran tendencia a enfocar la apariencia física como símbolo del valor de una mujer, empezando desde niñas. La sociedad con su eterna búsqueda por lo “perfecto” y su insatisfacción por lo real nos va tapizando la cabeza de un mensaje muy claro: Hay algo mal con tu cuerpo.

Lejos de resaltar virtudes y características que vayan en relación a su carácter, virtudes, habilidades, parecía ser que nuestro cuerpo se vuelve el símbolo único de reconocimiento y aceptación externo. 

¿Cuándo nos han preguntado si nos sentimos cómodas? Lejos de buscar crecer en autoconciencia a ponernos en contacto con nosotras mismas para autovalidarnos deviniendo en ser fuentes de nuestra propia aceptación.

Hoy en día, redes sociales y las tendencias de maquillaje pueden ser factores que perpetúen el mensaje: No es suficiente cómo estás, tienes que verte así para ser perfecta. 

Afortunadamente cada vez existen más movimientos que promuevan una belleza real tal como el #bodypositive que de acuerdo con un artículo del Huffington Post, “se trata de visibilizar lo que se ha escondido y querido tapar por décadas, las realidades del cuerpo humano y del ser humano: Orientación sexual, estrías, celulitis, acné, sobrepeso”.

Evidentemente no se trata de promover un estilo de vida perjudicial para la salud ni promover hábitos poco saludables que conlleven a enfermedades pero si promover que somos más que nuestro cuerpo sea como sea que es en ese momento, incluso con ese rollito que se te hace al sentarte, es perfecto. 

Dándonos un respiro de un tremendo bombardeo que hemos vivido por décadas recalcándonos nuestros “defectos” y como “perfeccionarnos”. 

¿Cómo pretendemos tener una buena autoestima, saber poner límites y abrirnos camino con seguridad? Cuando parecía que desde niñas, cualquiera tiene derecho a opinar como una autoridad o experto en el tema que nadie le llamó. Continuará…

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