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Latitud

¿En redes sociales predomina la polarización?

Latitud

¿En redes sociales predomina la polarización o la monetización?

Vivimos en dos esferas paralelas: la vida real, donde uno no suele toparse a los políticos, ni es común convivir con nuestros gobernantes, y otra burbuja digital, donde se nos hace creer que podemos convivir con los políticos; criticarlos, hacerles memes, burlarnos de ellos, suponer que nos escuchan, nos leen y hasta se obligan a atender nuestras mentadas. 

En la segunda burbuja, la virtual, vivimos en un universo que se amolda deliberadamente a nuestro gusto, de forma artificial y, por ende, de manera falsa. 

Es verdad que existe la polarización en nuestra sociedad, pero también es verdad que en nuestra pequeña esfera propia, construida personalizadamente para nosotros por un algoritmo, se nos hacen creer que vamos ganándole de calle al otro bando. 

Por eso sí tú entras a Google, a Twitter, a YouTube, piensas que la mayoría de los usuarios piensan cómo tú o los inquietan los mismos temas, preocupaciones o placeres que a ti. 

Pero lamento decirte que estás equivocado. Los videos, publicaciones, memes que recibes; es decir, tus feeds (flujos de contenido por los que te desplazas en tu pantalla de celular o en tu tableta), los construye un algoritmo con tus preferencias, basándote en tus gustos, en los videos que más consumes o en los que te tardas más minutos disfrutándolos o indignándote. 

El algoritmo registra 24/7 todas tus búsquedas en los dispositivos que usas (¿te das cuenta que ya casi todo lo que ves en tu celular o en tu computadora o en tu tablet está conectado en un mismo ecosistema o sea, te llevan a las mismas tendencias? 

Si este algoritmo te da los contenidos que más te gustan (si odias a AMLO creerás que la mayoría en la nube odia a AMLO y si eres AMLOver supondrás que casi toda la red se sumará a la querencia por tu ídolo), no es porque a la dueños de las redes les guste polarizar. 

Lo que buscan realmente es vender. Y más que todo, lo que buscan es vender tus gustos y preferencias, tus hábitos de consumo y las cosas o chistes o memes que más comentas o réplicas o reenvías. 

Las marcas de ropa, calzado, servicios, catering, etcétera quieren que las redes sociales (y no hay ni una sola red social que no sea un negocio, una empresa privada con fines de lucro) las posicionen en sus espacios publicitarios y con sus clientes potenciales. 

Y ojo: un político, un gobierno, un primer mandatario también es un cliente potencial que compra esos espacios en redes sociales.

Cuando Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, suele ser citado en el Congreso de EUA o en algún país de la Unión Europea lo que suelta es más o menos la misma cantaleta: a mi empresa no le interesa tanto polarizar, ni radicalizar a los usuarios, sino monetizar. Lo ético y moral pasa a segundo término. 

El grave problema para un usuario en Facebook no es que polarice, o que se radicalice (si rebasa los límites de ese exceso ideológico lo sacan de Twitter y de Facebook casi de inmediato); el grave problema para ese usuario es que crea ilusoriamente que su pantalla (esa ventana minúscula por donde se asoma a Internet) es de verdad lo que predomina en Internet cuando no es más que una burbuja aislada; es simplemente un menú de opciones para que se sienta complacido y a sus anchas. 

Sin embargo la vida, como el título de una novela de Milan Kundera, está en otra parte. 

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