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Distrito Cultura

En serie, todo es mejor

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En serie, todo es mejor

Ya sean personajes, libros, películas, pinturas o esculturas, los trabajos en serie garantizan el éxito al ser muy atractivos para el público. 

La semana pasada (¡por fin!) se estrenó No time to die, la última película de James Bond con Daniel Craig en el papel del súper espía. Esta saga es el ejemplo perfecto de lo fans que somos de las series, en toda la extensión de la palabra. 

Aunque lo primero en lo que podemos pensar es en series de televisión y streaming, si le echamos una pensada más detenida, deben venir a nuestra mente muchas otras cosas que hemos visto en conjunto. 

En la literatura una de las “sagas” más famosas es la protagonizada por Harry Potter, su éxito fue tal que terminó en una serie de películas mega taquilleras; pero no es la única, también podemos hablar de Narnia, El Caballo de Troya, El Señor de los Anillos, las crípticas historias de los Dollanganger y Games of Thrones. 

Pero también otras como los Cuentos de Charles Perrault o de Charles Dickens, que si bien sus historias no se van entretejiendo, si logran captar la atención del lector, quien terminando buscando más libros del mismo autor.

En el arte, los creadores también son muy dados a crear series de sus obras. Es común que al visitar los museos las obras de determinado autor estén enumeradas dentro del mismo título, y generalmente tienen similitudes entre sí, ya sea en la temática, sus materiales, su forma, colores, etc. 

Una de las series más famosas en el arte es, por ejemplo, las Pinturas Negras de Francisco de Goya, una colección de 14 pinturas murales que ahora se conservan en el Museo del Prado. Probablemente las más famosas es Saturno devorando a su hijo; su éxito es tal que hasta memes se han hecho con ella.

Otros pintores que, aunque oficialmente no pintaron en serie, pero que tuvieron temáticas recurrentes y ahora se les considera un conjunto de obras son Vincent Van Gogh con sus girasoles y por qué no, Diego Rivera con sus alcatraces. 

¿Pero qué hace a una serie algo tan exitoso? Básicamente, la continuidad. Y es que en las letras hay dos formas básicas de escribir una serie: Por un lado (y la más obvia) es que la historia no concluye en un libro, por lo que necesitas seguir leyendo un segundo, tercero o más, hasta llegar al final. 

La segunda –menos obvia, y probablemente más interesante–, es cuando de la historia principal se van desenredando nuevas tramas de cada personaje secundario, cada una de ellas merecedora de un nuevo libro. Y ahí estamos los fans, esperando el nuevo título para saber qué sigue en la historia.

Así que sí, somos fans de las series. Algunos somos tan fans que primero nos capturan a través de las páginas y luego vamos a la pantalla –chica o grande– para asegurarnos de que la historia que tan bien conocemos esté bien adaptada y llevada al cine o la televisión.

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