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El porqué de las cosas

¿Enseñar o educar en casa?

El porqué de las cosas

A partir del 24 de agosto la educación básica mexicana se impartirá a través de las televisoras abiertas. Una salida rápida y práctica ante la eterna pandemia, pero también un reto familiar y social.

Si bien la manera de educar ha tenido que evolucionar, pareciera que la distancia física actual nos presenta un escenario desconocido, más no es así. A lo largo de la historia han existido diversas maneras de transmitir educación sin presencialidad, tales como la correspondencia a finales de siglo XIX, la educación multimedia en los años 60’s, entre otras. Cada una con sus dificultades e imposibilidades

El escenario presente nos obliga a reflexionar sobre el papel de la televisión con respecto a la educación. Por un lado, la TV vive momentos críticos en consumo, pues sucumbe ante plataformas de streaming. Por otro lado la educación básica se encuentra en debate entre el bien social y el bien moral, entre lo ideal y lo real, entre el rendimiento y el cumplimiento.

A la escuela se le ha llamado cariñosamente ‘el segundo hogar’ y aunque a veces fungía más como el primer hogar, actualmente existe sólo un hogar, pues escuela y casa comparten espacio. Además de la confusión territorial, los profesores y padres también están confundidos en sus papeles, contrastando los señalamientos donde unos enseñaban valores y otros conocimientos.

¿Será que en realidad nunca hemos sido tan distintos? Enseñar y educar tiene diversas pero similares concepciones, tales como la transmisión de conocimientos, el desarrollo de capacidades, el fortalecimiento de intelecto y valores, experiencias, ideas, hábitos, entre otros. Enseñar y educar son conceptos tan parecidos como confusos, justo como la labor entre docentes y padres-madres.

Los niños y las niñas también están confundidos, ¿con qué compensarán las experiencias sociales y sensoriales de acudir a la escuela?, ¿cómo conocerán las caras de sus nuevos amiguitos y amiguitas?, ¿podrán imaginar el salón de clases?, ¿aprenderán?. Preguntas que quizás respondamos hasta que conozcamos los efectos de ausentarnos del aula.

Además de las críticas sobre el control social televisivo y lo paradójico de que el 4to poder, como lo son los medios de comunicación, tengan en sus manos la crucial actividad de transmitir enseñanzas y educación, vigilemos el resultado de mezclar comerciales con educación, novelas con enseñanza, tiempo y ocio, rendimiento con cumplimiento.

Hay muchos otros retos de la educación a distancia, considerando a las personas con discapacidad, la educación especial, la conducta, la concentración y el acceso a la televisión. Retos que si bien el estado debe resolver, no olvidemos que el reto que nos compete es el de convencernos a nosotros mismos que nuestra labor de enseñar y educar es compartida, infinita e implica corresponsabilidad y compromiso.

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