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Siete Puntos

Entre la subsidiaridad y la solidaridad

Siete Puntos

Entre la subsidiaridad y la solidaridad

1. La Enseñanza Social de la Iglesia propone dos principios complementarios para ayudar a la promoción social de las personas: el de subsidiaridad y el de solidaridad. El primero sostiene que todas las instituciones de orden superior –no por su “importancia” sino por su estructura, recursos y capacidad operativa– deben ponerse en actitud de ayuda (subsidium), de apoyo, respecto a las menores. El segundo refiere la misma intención de auxilio, pero entre instituciones y personas que están al mismo nivel –repito, no de “importancia”.

2. En una familia, por ejemplo, los hermanos mayores están llamados a ser subsidiarios de los menores, a ayudarles en aquello que batallan. Una parroquia que cuenta con abundantes recursos económicos debe ser subsidiaria con las que tienen menos. El Estado, a través de sus diferentes gobiernos, necesita atender subsidiariamente a las personas más vulnerables, en la procuración de salud, educación, servicios básicos, etc. Estas son las políticas públicas que buscan responder a las demandas de la población.

3. El principio de solidaridad es semejante… pero diferente. También busca ayudar y resolver problemas, pero entre “iguales”. Hospitalizan a la mamá, y los hijos, de manera solidaria, se turnan para acompañarla por la noche. Un amigo maratonista tiene un accidente y no puede costear su operación. Los compañeros corredores, solidarios, hacen una colecta para ayudarle en los gastos. El parque de la colonia está lleno de maleza. Los vecinos, impulsados por la solidaridad comarcal, se organizan en cuadrillas de trabajo para limpiarlo.

4. Pero hay ocasiones en que por sobreprotección o intereses políticos, se subsidia de más. El empleado preferido de sus jefes puede salir más temprano porque siempre tiene muchas cosas que realizar en su casa, los papás consentidores hacen las tareas de sus hijos, porque éstos viven estresados a causa de la pandemia y no pueden concentrarse; candidatos-gobernantes en busca de votos reparten generosas dádivas entre sus ciudadanos para granjearse su apoyo y simpatía. Tales ayudas terminan por dañar.

5. Pero también es frecuente que las autoridades civiles no pueden cumplir con todas sus responsabilidades de subsidio. Por eso surgieron en México, como en otras partes del mundo, hospitales privados porque los públicos se ven rebasados; escuelas particulares porque las oficiales también están desbordadas. Pero, con mucha frecuencia, los servicios ofrecidos por instituciones ciudadanas, que están supliendo las obligaciones subsidiarias del gobierno, superan en calidad a las prestaciones oficiales. Y estas tareas se llevan a cabo con…

6. … grandes muestras de solidaridad, por parte de particulares con sensibilidad social y voluntad participativa. Por ello brotaron las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil, para favorecer esa solidaridad y subsanar la falta de subsidiaridad de los gobiernos. Ahora que, una vez más, se quiere afectar estas instancias, convendría repasar estos principios. Es necesario unirlos. El gobierno no puede llegar a todos, y debe favorecer el que las personas sean solidarias con sus semejantes.

7. Cierre ciclónico. Yo era seminarista en 1975, cuando uno de los formadores nos prohibió ver la película Canoa, del recién fallecido Felipe Cazals. “Puede poner en riesgo su vocación”, nos advirtió. Obvio. El mandato privativo avivó nuestra curiosidad, y nos presentamos ansiosos en la sala de cine que la exhibía. Nos impactó, es cierto, el cura fanático que convence al pueblo para ajusticiar a cinco estudiantes, tildándolos de comunistas. Cazals nunca supo que, lejos de desalentarnos, su obra nos reafirmó en la decisión. Gracias. Descanse en paz.

papacomeister@gmail.com

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