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Latitud

Esos alcaldes que compran defensores en WhatsApp

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Esos alcaldes que compran defensores en WhatsApp

Los regios vivimos en una mentira colectiva. Antes de que Mark Zuckerberg ventilara la dichosa palabreja “metaverso” (que ni siquiera la inventó él), los regios ya vivimos en un universo paralelo. Y les voy a explicar por qué. 

Muchos excandidatos que ahora son alcaldes, o más arriba, gastaron millones de pesos ilegalmente en sus campañas. Lo hacían mediante influencers o cuentas fantasmas que hablaban bien de ellos. 

Hay uno en particular que le metió a sus posts en Facebook más de $6 millones de pesos y nadie lo tocó ni con el pétalo de una rosa. Ahora ya está incrustado en la nómina de gobierno, y goza de impunidad total. 

Como ya no son candidatos sino gobernantes, su forma de gastar esos millones viraron de formato. Se trata ahora de crear chat de política, especialmente en WhatsApp, con dos finalidades: 

1.- Echarse porras a través de defensores (que son claramente asalariados del ayuntamiento y que literalmente viven en WhatsApp). La misión de estos lamebotas a sueldo es defender a su jefecito y difundir lo brillante, lo talentoso, lo formidable que es como gobernante, como ser humano, como padre de familia, etcétera. 

2.- Mentarle la madre (se les dice haters) a quienes osen criticar al alcalde o denunciar alguna irregularidad o medida que va en contra de los vecinos.

En vez de convocar foros públicos, el alcalde tan adinerado y al mismo tiempo tan miedoso se esconde detrás de sus escuderos-haters. 

Por eso, si algún vecino en calidad de miembro de un grupo de WhatsApp se le ocurre criticar al edil, uno o muchos lamebotas asalariados reventarán adrede el debate insultando al crítico o alegándole que “se vale criticar, pero de forma positiva, constructiva, propositiva” y no sé cuantas babosadas más. 

La mayoría de los críticos al alcalde prefieren sensatamente pararle al debate y salirse del grupo (si antes no lo expulsan a la brava). 

Otro recurso es desviar las críticas democráticas contra el alcalde adinerado bajo la cantaleta de “sí, pero López Obrador hizo esto, o lo otro, o aquello otro y esto es lo que debería importarnos como mexicanos”). 

¿Se dan cuenta cómo algunos alcaldes de Nuevo León se están construyendo un universo paralelo, a su antojo, donde creen reinar (perdón, quise decir gobernar) sobre un pueblo digital, no real, que les aplaude cada sonsera que hacen, desde regalarle un chupirul de caramelo a una pobre vecina y luego subir la “noble acción” a Instagram, con miles de corazoncitos celebrando dicho gesto tan humano, tan lindo y tan significativamente sentimental? 

La pobre vecina reclamaba postes de luz en su colonia, drenaje, pavimentación y que pase el camión de la basura, pero el alcalde le canjeó sus latosas peticiones por ese chupirul de caramelo que será celebrado unánimemente por las redes sociales con miles de corazoncitos. 

No cabe duda que los regios vivimos en un universo paralelo; en la versión norteña del Mundo Feliz.

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