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Cabrito Mayor

Espejo

Cabrito Mayor

Espejo

Después del cauce que han tomado las indagatorias en las actuaciones relacionadas a los dolorosos y muy mediáticos hechos en torno al fallecimiento de la estudiante de leyes de 18 años quien luego de su desaparición y posterior hallazgo del cuerpo casi dos semanas después, tal parece que como sociedad no entendemos la responsabilidad asociada que tenemos en este y otros casos más y nos dedicamos como padres a reclamar justicia y a buscar culpables, sea quién sea, mirando más allá de las fronteras reflejantes del espejo donde habita el auténtico generador y causante de estas tragedias.

Y es que, estimado lector, tirar la piedra y esconder la mano tal parece que ya es una práctica común en nuestra sociedad que busca dar no con un verdadero responsable de los hechos, sino con quien se la pague como si esta acción en primera y más importante instancia devolviera la vida a quien la ha perdido, y en segunda, como si estas reclamaciones –algunas pacíficas y otras lamentablemente han sido violentas y en ocasiones vandálicas– otorgaran más allá de un deleznable y oportunista protagonismo, sirviera para evitar que en el futuro se presenten este tipo de acontecimientos, muchos de ellos, ciertamente violentos.

Cierto es que en torno al tema hay mucho dolor en la sociedad, pero ésta en ocasiones ingenua, desinformada y potencialmente motivada por el oportunismo, el amarillismo, la politización del asunto y el protagonismo de muchos activistas, "movimientos" actores y "colados", junto con el grave y generalizado problema de inseguridad, han provocado una atmósfera muy compleja que ha distorsionado el verdadero "statu quo" de las cosas en este asunto.

Entendible es el momento harto difícil que ha vivido la familia de la señorita fallecida y que al flashazo de los reflectores mediáticos convencionales y digitales ávidos de la noticia o declaración legítima aunque incendiaria, se aprovechan de la impotencia natural de los afectados para subirse en el carrito del rating, seguidores o likes que permita a estos comunicadores permanecer, mantenerse o incrementar su audiencia a costa de una "verdad" que aún no ha sido debidamente aclarada.

Partiendo desde el principio y éste lo debemos de entender a partir del lamentable fallecimiento de esta señorita, existen muchos interrogantes externos en la consecución de los hechos, pero también íntimos, en la familia, que ojo, con todo respeto y sin pretender enjuiciar, son evidentes por ser ahí donde surge el "todo" del comportamiento errático de la señorita que han sido evidenciados hasta ahora y que se fueron colocando como eslabones en la cadena que nos lleva a esta tragedia.

Pero como la sociedad a través de los medios, influencers y periodistas independientes está "hambrienta de responsables" y como para echarle más leña a la hoguera del insensible amarillismo, en los últimos días se ha registrado una serie de cuestionamientos y acusaciones de todos colores, tintes, tendencias e intenciones que van desde la acusación a un taxista hasta los esfuerzos de seguridad de la policía de Escobedo, donde se sucedieron los hechos, que dicho sea de paso, estimado lector, no existe en todo el mundo una corporación pública que nos garantice la seguridad al 100% y mucho menos que nos proteja de nosotros mismos y de nuestros propios actos, voluntarios o involuntarios y esto ante las evidencias encontradas hasta ahora indican que fue lo que sucedió en este caso. 

Por más seguridad preventiva que sea, cierto es que no hay en el mundo quien puedan colocar a un policía detrás de cada ciudadano para cuidarlo y protegerlo y menos de sí mismo, y frente a ello, la debida formación en el amor, la educación, la transmisión de los elementales valores sociales y principios morales, mismos que nos dan las herramientas de conducta en el libre albedrío para diferenciar entre el bien y el mal e identificar la exposición a los riesgos para formar parte de manera sana y positiva de una sociedad en armonía, son elementos básicos, fundamentales y estos, estimado lector, no se trasmiten acusando a diestra y siniestra frente a la gran exposición de los reflectores mediáticos y de redes sociales, sino en el fomento de los valores dentro de la propia familia.

Independientemente de los posteriores errores en la actuación de las autoridades investigadoras, hay que reconocerlo, existe un problema muy grave de seguridad a nivel nacional y gran parte de nuestra integridad y seguridad pende de nuestra responsabilidad al conducir los propios pasos por la vida y es ahí donde y como sociedad debemos de buscar frente al espejo de nuestras conciencias a los verdaderos responsables de estos hechos y no en el amarillismo y protagonismo de algunos actores voluntarios e involuntarios, insensibles, provechados y oportunistas.

Por hoy es todo, medite lo que le platico, esperando que el de hoy sea un hermoso día, por favor cuídese, ame a los suyos y cuide a su familia, me despido honrando la memoria de mi hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: "Tengan la bondad de ser felices". Nos leemos aquí el próximo lunes.

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