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Inteligencia Financiera Global

¿Estás invirtiendo en una estafa (y no lo sabes)?

Inteligencia Financiera Global

¿Estás invirtiendo en una estafa (y no lo sabes)?

En este espacio hemos dedicado varios artículos al tema de las estafas piramidales y esquemas Ponzi, que ante los ojos de las autoridades siguen proliferando. Sin importar cuántas veces la gente sea engañada, la ambición orilla a muchos a tomar las más torpes decisiones y a entregarle su capital a auténticos ladrones a cambio de una promesa de rendimientos extraordinarios.

Por mi trabajo como asesor financiero, clientes, suscriptores y lectores me preguntan con frecuencia acerca de tal o cual empresa, sobre si ese o aquel negocio es legítimo o un fraude. Casi siempre son amigos o familiares quienes les recomiendan entrar a esos esquemas, y aseguran que no se trata de un engaño. ¡Pero sí lo son!

Desgraciadamente tras la crisis global que provocaron los gobiernos al decretar confinamientos obligatorios por la pandemia, las autoridades financieras y monetarias en todo el mundo buscan ahora compensar sus errores reactivando la economía con las viejas y fallidas recetas monetarista y keynesiana: deprimir las tasas de interés a mínimos históricos y disparar el gasto público.

El resultado lo estamos padeciendo: cuellos de botella en las cadenas de suministro e inflación al alza. 

Los inversionistas se encuentran en un dilema: ahorrar su capital en instrumentos que pagan rendimientos negativos en términos reales (rendimientos menores a la tasa anual de inflación) o invertirlo en mercados especulativos de mayor riesgo con la esperanza de obtener ganancias.

De hecho, la oleada de inversionistas que opta por la segunda opción es tal, que esa es la razón de que se sigan inflando los precios en los mercados de valores, en criptomonedas, obras de arte, artículos de lujo, bienes raíces, automóviles, materias primas, etc. El "alza (burbuja) de todo" es en realidad síntoma de la caída de valor (devaluación) del dinero.

La depresión de tasas de interés ha provocado ese apetito insaciable por el riesgo, y efectos colaterales como alentar más que nunca a los estafadores a cometer sus fechorías. 

Lo único que necesitan es prometer muy altos rendimientos que otros no pagan. ¡Y ya está! 

Con esa arma salen a "asaltar" a los incautos vendiéndoles falsos proyectos de inversión en toda clase de activos: en oro, criptomonedas, apuestas, "crowdfunding" (financiamiento colectivo), empresas de tecnología financiera ("fintech"), bienes raíces, en fin. Cualquier cosa o área que suene a tener sentido financiero les es suficiente.

El siguiente paso de estos delincuentes es ofrecer sus proyectos a quien los quiera escuchar, conseguir que les confíen sus capitales y comenzar a pagarle a las víctimas sus supuestos rendimientos. ¡No se dan cuenta de que lo hacen devolviéndoles parte de su propio dinero como "ganancias" mientras ellos se roban la mayor parte!

Una característica frecuente en estas estafas Ponzi es que los "rendimientos" se suelen pagar de manera periódica –semanal, quincenal o mensual, por ejemplo–, con lo que consiguen no solo engatusar a sus defraudados, sino hacer que estos mismos recomienden la "exitosa" inversión a sus conocidos. Así también los convencen de que lo más conveniente es dejar su capital, nunca retirarlo. ¿Sería una locura abandonar tan "provechosa" empresa, no cree?

Igual es común que los defraudadores cuenten con oficinas lujosas, portales de Internet muy bien diseñados o que hasta inviten a sus víctimas a conocer los proyectos que están comprando o construyendo con su dinero. Esto refuerza la idea de que se trata de un negocio legítimo, cuando de inicio, el diseño mismo del esquema es fraudulento.

Se engañan a sí mismos quienes piensan que porque les han estado pagando sus "rendimientos" de forma puntual, no es una estafa. Al contrario. Parte del éxito de esta consiste en cumplir sus promesas durante el mayor tiempo posible – con el dinero de nuevos y viejos inversores-, y así, mientras sigan consiguiendo incautos y capital logran mantener en pie la ilusión de este castillo de naipes.

Ese es justo el problema: tarde o temprano el sistema entero colapsa (¡no puede ser de otra manera!) porque el flujo de efectivo proviene desde dentro – ¡de los propios defraudados! –, y nos es producto de un negocio con ventas legítimas que traigan dinero desde fuera.

Ponga atención. Si lo único que tiene que hacer para ganar dinero es dárselo a alguien, encienda todas las alertas.

Invertir exige ahorro, educación financiera y las plataformas adecuadas para comprar/vender los activos que a usted en específico le convienen. Si no tiene idea de por dónde empezar, lo invito a acercarse con su asesor financiero de confianza o a contactarme a través de mi portal personal TopMoneyReport.com.mx. Cuide su dinero.

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