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1.- El diagnóstico fue cáncer de próstata y el médico se apresuró a decirle que no había de qué preocuparse porque era tratable, con los cual sus expectativas de vida eran del 70 por ciento. Entonces el paciente le preguntó por los detalles de su tratamiento y el costo, porque no contaba con seguro de gastos médicos mayores.

“Además de la operación para extirparle el tumor, entre medicinas y exámenes, unos $30,000 mensuales”, le contestó el facultativo. “Ya estuvo que me voy a morir de eso porque ni en sueños dispongo de esa cantidad; mi pensión es de $10,000 mensuales”, respondió el jubilado del IMSS.

2.- Cada mes aquél matrimonio en sus 50 años, pagaba las pólizas de sus seguro de gastos médicos mayores. Tenían mucho de hacerlo y como ellos decían, gracias a Dios nunca los habían utilizado.

Pero un día, el repentino malestar de uno de ellos los llevó a consultar con un especialista y después de muchos exámenes, estudios, pruebas de laboratorio y visitas a médicos, terminaron con un diagnóstico de cáncer en ella.

Ahí empezó el calvario, porque su aseguradora les puso una traba detrás de otra, un requisito seguido de otro, como si el fin fuera hacerles la vida de cuadritos para que terminaran cansándose y tirar la toalla. Al fin y al cabo, las denuncias ante la Condusef no sirven y los abogados de las aseguradoras ganan todas las demandas.

3.- Sin IMSS, ni Seguro Popular ni ningún tipo de protección de salud pública, la apariencia de ese hombre de 40 años, era como de uno de 60. La vida ruda y los trabajos tan pesados desde sus 15 años lo habían envejecido antes de tiempo.

Ya no podía moverse cuando en una silla de ruedas, su hija lo llevó al Hospital Metropolitano de San Nicolás de los Garza.

A pesar de un dolor agudo en el estómago, los enviaron a la sala de espera. Dos médicos, uno de la UANL y otro del ITESM, se compadecieron y mientras esperaba, comenzaron a atenderle. Su jefe les llamó la atención y los envió a ocuparse de sus deberes.

La muerte llegó primero que la ayuda para aquél hombre y al darse cuenta de ello, los médicos amarraron el cuerpo a la silla de ruedas con guantes de látex y trozos de vendas, para que no se cayera mientras lo llevaban al anfiteatro.

Les platico: Tres tipos de dolor diferentes con algo en común: La triste realidad que espera a millones de mexicanos con recursos y sin ellos para atenderse en hospitales privados -los pocos- y vaya, ni siquiera en los públicos donde las consultas se dan hasta dentro de tres meses y uno tiene qué llegar ahí arrastrándose o muriéndose para que lo atiendan y como se vio en el caso 3, a veces ni así.

Los tres casos son reales, tengo nombres, apellidos y en el tercero, hasta la foto que una de las residentes tomó para documentar el inhumano trato que reciben los más necesitados.

3.- Este hecho se dio mientras que el Bronco anunciaba con bombo y platillo la remodelación exterior del Hospital Metropolitano. Más de $300 millones de pesos se les fue en eso. El caso fue documentado y enviado al Secretario de Salud Pública, Manuel Enrique de la O Cavazos, sin que se haya dado ninguna respuesta. Esto sucede mientras que Jaime Rodríguez despilfarra dinero en drones y otras estupideces.

El solo costo de ese juguete podría servir para ayudar a miles de personas que literalmente se mueren cada día por falta de atención médica.

La responsabilidad no solo es del gobierno de NL, sino también de la UANL y del ITESM que ponen oídos sordos al clamor de sus residentes médicos que cumplen el servicio social en hospitales públicos como el Metropolitano y que todos los días atestiguan e informan a sus superiores del trato inhumano que reciben los pacientes.

2.- Pareciera que las aseguradoras pelean para no pagar y sus clientes tienen qué luchar o rogar para recibir los servicios contratados en sus pólizas. También es inhumano que los encargados de éstas prósperas empresas no tomen en cuenta la angustia de un cliente con cáncer, al que obligan a andar vuelta y vuelta consiguiendo papeles y haciendo llamadas para lograr que su compañía pague consultas, tratamientos y hospitalización.

La pregunta es ¿dónde está Norma Alicia Rosas Rodríguez, Presidenta de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, para meter en cintura a las aseguradoras que les hacen la vida difícil a quienes pagan para afrontar un problema grave de salud y no tener que andar batallando de ventanilla en ventanilla? 

1.- El Dr. Juan Alejandro Torres, Jefe de la Unidad de Epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología, me dijo que más del 40 por ciento de los mexicanos que mueren cada año de cáncer, estarían vivos si tuvieran acceso a tratamientos gratuitos o accesibles a su economía.

Mueren porque no tiene dinero para tratarse padecimientos que no son mortales. Lo son, porque el gobierno -éste de AMLO y los que le precedieron- no hace ni hicieron nada para remediar el problema.

El costo del Tren Maya le daría a estos mexicanos 20 hospitales de alta especialidad en cáncer y otros padecimientos. El de la ilusa Refinería de Dos Bocas, 38 hospitales más. El costo de las adecuaciones al aeropuerto de Santa Lucía, otros 10 hospitales. El dinero que ya está aportando a los “ninis” serviría para construir 28 hospitales. Entonces ¿qué es primero, señor presidente?

CAJÓN DE SASTRE

“Es inhumano y también inmoral que López Obrador y su ‘constitución moral’ permitan que estas cosas sucedan”, dice mi Gaby.

placido.garza@gmail.com

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