OpenA
Systemática

Evaluando calles y banquetas II: justicia espacial

Systemática

Justicia espacial es el título de un libro de Edward Soja, que habla de la equidad y justicia, o la ausencia de éstas, como una manifestación de la forma en que se organizan las ciudades y de las múltiples expresiones que, generalmente, terminan por agraviar a los más necesitados.

Monterrey es una ciudad “3d”: desconectada, dispersa y distante. Y en una ciudad “3d” los que menos tienen son los más vulnerables y ellos son quienes sufren las disfuncionalidades de este tipo de ciudad. La caída en la densidad es más o menos conocida, pero no sus vínculos con la mala calidad del aire, la pérdida de riqueza biótica, los largos tiempos de viaje, la calidad del espacio público o de su relación con los rezagos y carencias sociales.

En una entrega previa hablamos de la calidad de calles y banquetas (https://bit.ly/3qYBfpx) según la Evaluación Cualitativa que hizo como Vamos Nuevo León (https://bit.ly/3gM6iQH) y de ahí sabemos que la calificación general de calles y banquetas del AMM es reprobatoria (49.8 de 100), hay cinco municipios que apenas rebasan los 50 puntos y el más alto de todos apenas llega a 51.9. 

La interpretación de la calificación es: hay banquetas, pero lo anchos son insuficientes (apenas 3.8 de 8.0 puntos posibles), hay un serio problema con obstáculos fijos (0.7 puntos de 8.0 posibles), no existe o no se define correctamente una franja peatonal libre para el desplazamiento de los peatones (apenas 2.1 puntos de 12.0 posibles), no hay rampas en esquinas (1.0 punto de 9.0 posibles), la nomenclatura es escaza (0.6 puntos de 2.0 posibles) y la calificación destinada a evaluar la presencia de ayudas para personas con discapacidad visual es cero; es decir, no existe.

El estudio ofrece otra perspectiva: la calidad del espacio público y su vinculación con los rezagos sociales. Por eso el diseño muestral fue estratificado (por municipio) y luego en cinco niveles de rezago social, para elegir una muestra probabilística de manzanas con al menos una vivienda habitada, acorde al censo de 2010. 

El indicador de rezago social (IRS) es importante porque en México la pobreza se mide atendiendo a su multidimensionalidad (ingreso y carencias sociales) y para este caso se construyó un indicador proxy, a partir de variables del censo de 2010, que incluyen: escolaridad, derechohabiencia a servicios de salud, calidad de la vivienda definida por el material del piso, hacinamiento, disponibilidad de servicios básicos (agua, drenaje, energía) y si tienen o no, lavadora y refrigerador. Así que el nivel de rezago muy alto se puede interpretar como una multiplicidad de carencias y, por el contrario, muy bajo como la ausencia de carencias, y por lo tanto entornos más vivibles.

Desde la perspectiva de rezago social, la calidad más baja de las banquetas se presenta en los municipios de Juárez y Santa Catarina (27.70 y 36.10), donde el IRS es el más alto posible, pero con un agravante: en esos mismos municipios el diferencial entre el IRS Muy Bajo y el Muy Alto también es el más grande (24.10 puntos en Juárez y 14.30 para Santa Catarina) y Guadalupe se ubica en una posición intermedia con un diferencial de 19.30 puntos entre su calificación más alta y la más baja. 

Esta aproximación sugiere una desigualdad extrema, no sólo son los municipios con los espacios públicos con calificaciones más bajas, si no que sus  zonas con IRS bajo tendrían espacios públicos relativamente “buenos”, pero con calificaciones más bajas que el resto  de los municipios y las zonas con más carencias sociales (IRS alto) tendrían las peores banquetas y sus habitantes enfrentarían las peores condiciones de calidad en la calle y más barreras a los desplazamientos seguros, cómodos y expeditos.

¿Qué significa todos esto? Que la ciudad “3d” castiga a los que menos tienen y esa no es la ciudad que queremos y necesitamos. También significa que en una cadena de viajes ahí es donde peores condiciones hay y también en donde se pueden lograr mayores beneficios: mejorar banquetas y espacios públicos no sólo devuelve dignidad y seguridad a las personas, también incide en menores tiempos de viaje y más usuarios en transporte público.

Mi deseo de navidad: que la frase “la calle es nuestra” se convierta en realidad.

más del autor
×