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Crónicas de un comelón

Extraño enemigo

Crónicas de un comelón

Extraño enemigo

El glutamato monosódico ataca de nuevo.

Allá a finales de la década de los sesenta, en el vecino país del norte, un médico envió una carta al New England describiendo los síntomas de su malestar: Extremidades entumecidas, palpitaciones y mareos. 

El origen de sus males, decía el galeno, era el glutamato monosódico que se utilizaba en la preparación de la comida china que había consumido. Poco tiempo después, el mal fue bautizado como “Síndrome de la comida china”. 

El pobre glutamato o MSG por sus siglas en inglés, se llegó a convertir en enemigo público número uno. Al grado que muchas marcas colocaban la leyenda “NO MSG” en sus empaques. 

A todo esto, ¿qué es el MSG? Seguro ustedes ya lo saben, pero igual se los recuerdo. El glutamato monosódico es una de las tres sales asociadas al quinto sabor, el umami. A pesar de su nombre químico y su mala fama, todos hemos vivido expuestos al MSG porque ocurre naturalmente en muchos alimentos: Tomates, apio, pollo, quesos, carnes, algas y algunas nueces, entre otros. 

El problema, como muchos problemas del oficio, no necesariamente radica en su consumo, sino en el exceso. Desde que el Dr. Kikunae Ikeda descubrió el quinto sabor, desarrolló un método para extraer sus componentes químicos y creó una compañía para comercializar un sazonador con ellos. 

Siendo un potenciador de sabor, el sazonador se volvió extremadamente popular, y sí, entre los restaurantes de comida asiática también. Fue el uso desmedido del ingrediente, aunado a la creencia de que el MSG era el causante de los síntomas, lo que lo convirtió en el chivo expiatorio. 

A la fecha, se han elaborado estudios para investigar si en realidad existe el dichoso síndrome. A pesar de que se ha intentado eliminar el uso de su nombre, por el estigma de que es nocivo, todavía se encuentra en referencias médicas y diccionarios. 

Lo más increíble de todo, es que ni siquiera se ha llegado a la conclusión de que en realidad exista una relación entre los síntomas y el consumo del glutamato monosódico en la población en general y muchos atribuyen la aparición de los síntomas a sensibilidad o incluso reacciones alérgicas.

Saco el tema a colación, porque me llama la atención que, aunque sin mencionarlo por su nombre, el síndrome hace su aparición en el reporte con el cual se justificó la tentativa de remover a las sopas instantáneas del mercado. 

Claro, no era el único argumento y claro que muchos otros argumentos tienen mucha validez, sin embargo, remover un producto del mercado con el fin de la salud colectiva es, por un lado, insuficiente porque hay muchos otros productos igual o más dañinos y además, es tratar el síntoma y no la enfermedad. 

Al final, la iniciativa contra las sopas no prosperó y seguirán en el mercado. Comerlas o no, ya cada quién sabe, sólo no las metan al micro. 

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