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Carlos Melo

Flexibilidad en la Educación

Carlos Melo

Flexibilizar la educación superior es uno de los grandes retos de la “Universidad del Siglo XXI”. Pero ¿qué significa flexibilizarse?, ¿qué se entiende como una universidad flexible?

Para la doctora Betty Collis, investigadora sobre el uso de la tecnología para la estrategia, el aprendizaje y el cambio de la Universidad de Twente en Holanda, podemos hablar de flexibilidad en dos grandes líneas, ambas interconectadas y estratégicas: la flexibilidad logística y la flexibilidad pedagógica.

La primera nos señala la posibilidad de traspasar las barreras espacio-temporales que eliminan la asistencia a un lugar predeterminado, durante un tiempo y número de sesiones, en un grupo bajo la responsabilidad de un profesor y bajo las reglas rígidas de la organización educativa.

La flexibilidad logística permite innovar en los métodos de comunicación, de tratamiento de la información, del manejo de documentos y de su presentación, brindando una estructura para que los procesos educativos puedan realizarse de la manera más eficiente posible.

Mientras que, por otro lado, la flexibilidad pedagógica está relacionada con las características educativas, ampliando y enriqueciendo la forma de aprender por medio de nuevos modelos de aprendizaje y nuevas maneras de construirlo. Cambiando el recibir información por encontrarla, lo fijo por las opciones, el escuchar pasivamente por el aplicar y hacer activamente, lo idéntico para todos por lo personalizado, el tomar apuntes por compartir su trabajo.

De esta forma, el alumno se convierte en un elemento activo en el proceso de aprendizaje. El Dr. Phillipe Meirieu, exdirector del Instituto Nacional de Investigación Pedagógica en Francia, menciona la necesidad de ampliar las formas de enseñanza y de ejecutar el trabajo educativo, para lograr el interés de aprender por parte de los estudiantes, ya que sin deseo no hay aprendizaje y este deseo hay que provocarlo, señalando que: “no hace falta preguntarse qué diremos a los alumnos, sino qué les haremos hacer para que aprendan”.

Ante una sociedad del Siglo XXI que demanda sistemas educativos más flexibles y accesibles, menos costosos y a los que puedan incorporarse los ciudadanos a lo largo de la vida, la utilización de los entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje resultan una estrategia válida en miras de la flexibilización de la educación.

Estos entornos posibilitan la flexibilidad en los dos sentidos mencionados anteriormente. Logística, en cuanto a la posibilidad de permitir acceso a comunicados, actividades, recursos de aprendizaje, y calificaciones, así como de proveer a los docentes de herramientas para el seguimiento del estudiante. Y pedagógica, a través de los recursos y actividades que el docente proponga en estos entornos, dinamizando el espacio para que los alumnos estén activos en él, generando preguntas, opinando, intercambiando y produciendo a través de foros colaborativos.

Esto demandará de los docentes mayor creatividad y una vocación verdadera de cambio en su rol, pasando de ser sólo transmisores de información, a ser quien guía y orienta a sus estudiantes para que logren el conocimiento desde la propia experiencia educativa, ofreciendo contenidos y recursos que favorezcan el logro de este objetivo, con una gran apertura para que los alumnos puedan expresar sus ideas para transformar estos espacios en verdaderas comunidades de aprendizaje.

Finalmente, cabe mencionar que esta flexibilización de la educación permitirá un cambio espectacular en el panorama demográfico del alumnado, que no será sólo el estudiante tradicional que inicia sus estudios universitarios directamente tras finalizar el nivel medio superior, para incorporar estudiantes que ingresan a la universidad más tarde, como aquellos que suspendieron sus estudios o los que necesitan reciclarse o prepararse para nuevos enfoques profesionales.

Carlos Melo Díez de Bonilla: Rector de la Universidad CNCI, es Ingeniero Industrial y de Sistemas del ITESM, con Maestría en Administración de la Calidad Integral de la UDEM, Especialización en Administración del Cambio en el Arthur D. Little Management Education Institute en Boston y Candidato a Doctor en Educación de la UANE.

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