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Gobierno Metropolitano: gobierno de todos

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Decía Thomas Carlyle: “De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos”.

Hemos sido testigos del descuido que ha sufrido Nuevo León por parte de la actual administración estatal y no sólo en un tema, sino en muchos, uno de ellos es la evidente falta de obra pública que ha impedido el desarrollo de la zona metropolitana.

La administración estatal ha dejado a su suerte a los nuevoleoneses, y es por eso mismo que los ciudadanos nos preguntamos: “¿Qué se puede hacer?“ Habrá que pensar en grande para buscar el “cómo sí” le vamos dando solución a las problemáticas sin tener que esperar a ver si el gobernador tiene ganas de entrarle o no.

Hay problemáticas que con urgencia necesitan tratarse, como –por ejemplo– las inundaciones. En alguna ocasión escuché al experto en urbanismo Gabriel Todd hablar sobre que para contrarrestar los desbordamientos se podían crear mecanismos para guardar el agua de la lluvia y reutilizarla. El urbanista se refería al concepto de Infraestructura Verde, publicado por el IMPLAN de Chihuahua, en conjunto con la Universidad de Arizona.

En el concepto de Infraestructura Verde se plantea una política integral para el manejo de las aguas pluviales, donde todos los espacios públicos y privados podrían colaborar para la retención temporal de las aguas de lluvia. Estas pequeñas mini-obras podrían retener el agua unos cuantos minutos y serían la gran diferencia sobre tener inundaciones o no tenerlas.

La mancha urbana ha crecido y Jaime Rodríguez no invierte en pluviales, pretendiendo que los municipios hagan todo el trabajo (sin los suficientes recursos) cuando se tratan de megaobras, mismas que sólo puede costear un estado. Y aun así, con falta de fondos, es increíble ver que los alcaldes han invertido más que el propio gobierno estatal.

En un estudio realizado por El Horizonte se observa la inversión que se destinó para pluviales de 2015 a 2018, contrastando dramáticamente lo que gastaron municipios contra lo que gastó el gobierno estatal. Cifras en millones de pesos: Santa Catarina, $223.5; Monterrey, $160.7; San Nicolás, $150; Guadalupe, $104.6; San Pedro, $77.9, y Escobedo, $63. ¿Y el gobierno estatal? $23.2 mdp.

Es alarmante observar que en el lapso de 2015 a 2018 los municipios invirtieron en total $779.7 mdp en pluviales, mientras que el gobierno estatal, sólo 23.2. Vivimos nuevos tiempos y no podemos esperar más, el cambio climático entre otras cosas, nos obligan a plantearnos una visión metropolitana y colaborativa.

En Nuevo León necesitamos un Gobierno Metropolitano. Es hora de abrazar juntos lo estratégico y dejar de pelear la foto individual. Un modelo donde los alcaldes de la zona metropolitana trabajen en conjunto en temas estratégicos y que así se designen los recursos del Fondo Metropolitano, que decidan las inversiones sin tener que esperar la venia directa del gobernador.

Podríamos evolucionar a un nuevo esquema en donde se tenga una mesa con los actores principales de la zona metropolitana y no solo se esté esperando la decisión de una sola persona, como hasta hoy. Que trate los aspectos integrales de ciudad, como el manejo del agua pluvial, congestionamiento vehicular, transporte, movilidad y planeación del desarrollo urbano.

En un gobierno metropolitano los temas importantes de la ciudad tendrían que tratarse de manera autónoma y permanente, sin estar sujetos a un gobierno de cada seis años. Se tendría que contar con un Consejo donde estén los nueve alcaldes metropolitanos, el gobernador, representantes del Congreso, junto con expertos. Es una visión colaborativa, dejando a un lado la individualidad.

Un modelo de Gobierno Metropolitano que sume, y que –por así decirlo– haga socios de la misma empresa (la zona metropolitana) a los nueve alcaldes, donde se coordinen y utilicen directamente los fondos metropolitanos y los locales, que dejen de esperar a ver si el gobernador en turno tiene ganas de enviar recursos.

El gobierno estatal debería apoyar el modelo de Gobierno Metropolitano, ya que más allá de que los individuos quieran aferrarse a su poder personal, deberían valorar el beneficio colectivo. Por amor a Nuevo León habría que dejar a un lado el ego y ver el bien común.