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Neurosis compartidas

Hedonistas moderados

Neurosis compartidas

Hedonistas moderados

A veces basamos nuestra vida en números. Desde nuestra edad hasta cuanto tenemos en la cartera, puede marcar nuestro rumbo. Desligarnos de lo anterior es difícil.

En lo económico siempre necesitamos más y más, es agobiante cómo se nos ha inculcado el consumir sin parar. No importa que no lo necesitemos, lo queremos. No importa que no lo podamos pagar, lo compramos. No importa que no nos haga felices, caemos en sus redes.

Epicuro, uno de los grandes filósofos de la cultura griega, escribió: “Debemos meditar sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque si disfrutamos de ella, lo poseemos todo, y si nos falta, hacemos todo lo posible por obtenerla”.

La escuela del epicureísmo, según expertos, está basada en un hedonismo moderado en el que el ser humano tiene que priorizar la satisfacción de sus deseos de forma placentera y que le sirvan para vivir adecuadamente.

Y está es la regla. Vivir felices no siempre es poseer (de todo hasta seres vivos) o contar (logros, dinero, propiedades). Vivir felices es calma y sí, esa te la puede dar el dinero pero sin ser una monstruosidad.

La calma también es caminar sin ser molestado, hablar con un amigo sin que tengamos que ir al gran café de moda, ponerse unos tenis que sólo han costado $200 pesos en el mercadito, comer tostaditas con salsa que vende la vecina a $5 pesos.

¿Cuándo nos volvimos tan esnobs?

Creo que en el momento en que tuvimos tan al alcance las vidas ajenas. Con esta tan anhelada tecnología, que tiene muchísimas ventajas, también llegó el famoso Big Brother, de ver y que nos vean. Ha crecido una gran necesidad por poseer lo que vemos en redes. De cosas que ni siquiera sabíamos que existían y tal vez vivamos felices sin ello.

Nunca criticaré la modernidad, pero si a ese nido de capitalistas.

“¿Quieres ser rico? No te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”, también los escribió Epicuro.

Se lo deberían tatuar todos los servidores públicos a ver si entienden y se amarran las manos. Soñar, sólo soñar.

Volviendo con Epicuro: “Comamos y bebamos, pues mañana moriremos”, ¡zaz!

Mi papá un día cuando estaba hospitalizado me dijo: ‘‘Come lo que se te antoje mientras puedas, un día no podrás hacerlo’’. Le conté a mis hermnas y me dijeron que fue el peor consejo que pudo darme. Yo creo que fue muy sabio.

No valoramos lo que podemos hacer mientras tenemos salud. Comer, caminar, dormir, todo esto en paz. Y no comiencen que si no te cuidas no llegas a viejo. ¡Mentira!

Yo elijo disfrutar. No sé si mañana pueda seguir haciéndolo.

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