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Opinión

Huasteca mística

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Huasteca mística

Casi por deporte, a cada amistad que visita Monterrey desde cualquier parte de la República mexicana les pregunto si conocen La Huasteca y la respuesta sigue siendo que no.

La Huasteca nuevoleonesa es una serie de parajes espectaculares que muestra una variedad de emociones contenidas en el ser humano, cuyas vivencias sólo pueden salir a relucir al estar ahí.

He visto fotografías con alta calidad y pinturas que muestran la belleza de sus caprichosas formaciones que cualquiera puede encontrar en Internet y sí, son fiel reflejo de su especial apariencia. Sin embargo, nada reemplaza la sensación que se siente al visitarla en alguno de sus tramos.

La primera vez que estuve ahí era un niño que apenas aprendió a caminar y, una vez aprendido el camino, aun siendo niño, me escapaba de mi casa con amigos del barrio, también niños, a explorarla y sentirla en su incomparable magnitud. Eran los años 70 y la carretera que hoy podemos encontrar sólo era una ilusión, por lo que lidiar con las piedras del camino y el gran lecho del río Santa Catarina eran parte de la emoción de aventurarse en su interior.

La gran energía que acumulan sus piedras y riscos ha sido quizá la mayor razón por la que los que la visitamos una vez volvemos a ir, pues se siente su vibra donde millones de metros cúbicos de agua que pasan cada año por ahí le siguen dando forma a tan distintivo escenario.

Y si bien toda la zona tiene gran encanto, cobra interés el paraje conocido como cañón de Guitarritas. En este espacio se ha dado repetidamente una visita de indígenas del occidente mexicano que realizan algunas de sus costumbres sagradas.

Los huicholes de Nayarit y Jalisco, principalmente, celebran rituales que han sido censurados por algunas autoridades policiacas por el uso del peyote, el cual usan como medio para alcanzar la espiritualidad, comunicarse con sus ancestros, sanar su alma y limpiar el espíritu.

Su uso va más allá de ser una creencia centenaria, pues en la actualidad es recomendada por especialistas en viajes místicos y conexiones espirituales y aspirantes a recuperar su divinidad. Pero más que los conflictos con policías, quiero referir la riqueza que los indígenas huicholes del pueblo wirrarika encontraron en este lugar, y que los ha hecho volver a estos espacios que elevan el espíritu y reencuentran a las personas consigo mismas.

Los tres lugares sagrados para ellos están ahí: Antonio Hernández escribe: “…la Unión Wixarika de Centros Ceremoniales de Jalisco, Durango y Nayarit, organización responsable de la preservación de los centros ceremoniales del pueblo wirrarika, de modo fehaciente verificó que los sitios donde se ubican El Águila, El Ombligo del Mundo, y el ririki destruido al interior de la propiedad privada, efectivamente forman parte de los sitios sagrados y de peregrinaje de los huicholes en México. Por ello no está en duda que Guitarritas es un sitio sagrado para el pueblo huichol”.

No es casualidad que escaladores de montañas y paredones, ciclistas de ruta y campo traviesa, excursionistas y senderistas se apersonen en La Huasteca para sus actividades y prácticas deportivas. Es porque la Huasteca se siente.

Sus cualidades me hacen preguntar ¿Por qué no se le da la misma relevancia desde el punto de vista turístico?

En Perú y otras latitudes, han desarrollado hoteles a cuyas habitaciones sólo se puede acceder escalando y, cuando el alpinista llega a ella, puede disfrutar de su meta mirando la belleza a sus pies a través del piso de su habitación.

En Canadá y Estados Unidos, es muy común que en sus montañas se tracen senderos con señalamientos que, además de informar nombres de parajes y distancias, le dan seguridad al excursionista de que está en el camino correcto.

En España el caminito del Rey, de Málaga, hace uso de cada rincón de la montaña para que entre sinuosos arroyos y cantiles, el visitante se interne en la belleza local.

Así nosotros podemos tener nuestros parques de montaña en los que cualquier persona, de cualquier edad, pueda regocijarse y reconciliarse con la vida al ver las maravillas que nos muestra la naturaleza y nos hereda la historia. Nadie puede decir que es caro, porque la señalética es lo único que se requiere para no ser invasivos de lo que queremos preservar. La pequeña infraestructura es lo de menos.

En general, parece que las ciudades que tienen montañas en su entorno les dan uso consciente y saben apreciar su belleza. Monterrey metropolitano, por el contrario, les deja a su suerte y abandona su potencial turístico.

Y tú, ¿Ya fuiste a La Huasteca?

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