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Opinión

IE para niños

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IE para niños

¿Te ha dejado “tirado” tu auto en una avenida muy transitada?

Una persona cercana a mí me platicó con sorpresa y un poco de terror que cuando “se quedó tirado” por descompostura de su automóvil en una avenida concurrida; encima del apuro que ello representa, recibió insultos a la velocidad de la luz. Desde una mentada de madre, hasta cuestionamientos de su capacidad mental.

¿Qué tiene que ver todo eso con que el auto se descompuso? ¿Acaso era voluntad del dueño que se descompusiera en plena avenida? Claro que no.

¿Alguna vez te has visto envuelto en un incidente vial? ¿Y qué pasa con los demás?

Lo que sucede es una cadena de sucesos en los que aparecen algunos de los síntomas de una debilidad mental por medio de la cual juzgamos a los demás y externamos los más bajos sentimientos humanos como la ira, frustración, resentimiento, tristeza, miedo, inseguridad, angustia, depresión, fobia, pánico, y las que vengan ahora a tu mente.

Cada uno se relaciona con un comportamiento o actitud aprendidos y muy comunes en las escuelas, familias y trabajo de tantos que, como tú y como yo, creemos son parte de la normalidad cotidiana, pero ¿Lo es?

En realidad no es normal, pero lamentablemente si es tan frecuente que nos parece parte del panorama y le damos un apodo de normalidad.

Las bases de ello las encontramos en las familias y son infundidas por nuestros padres de manera voluntaria o involuntaria, de modo ignorante o con conocimiento, pero al fin y al cabo, nos dejan donde comenzamos. El caso es que tenemos una sociedad con enfermedades mentales leves y graves derivadas de una mala administración de los sentimientos y las emociones.

¿Es manejable? ¿Tiene remedio? Sí y sí.

He leído a personajes de alta popularidad como Robert Kiyosaki decir que no nos enseñaron en la escuela a llevar finanzas personales. Tiene razón y es muy importante para desarrollar las cualidades de generación de riqueza, mientras que el grueso de los programas sociales obedecen a esta tesis, cuando la realidad nos demuestra una y otra vez que la mejor solución para la pobreza es la generación de riqueza. Es un antídoto perfecto que usamos poco en Latinoamérica.

También hay quienes dicen que enseñar religión es obligado para formar buenas personas. A través de la historia de la conquista y la evangelización se han llevado a cabo programas tan buenos y tan malos como los que matan a personas por diferir del pensamiento impuesto. Es exactamente la razón por la que en las escuelas es donde debemos comenzar el cambio, ya que los padres de familia tienden a dejar la formación de los hijos a los maestros.

Por otra parte, hay una corriente del pensamiento social que sostiene que cada enfermedad es autoinfligida por las emociones de la persona misma y que si cada quien aprendiera a “administrar” sus emociones, lograría reducir la propensión a enfermarse por casi cualquier cosa.

La violencia sigue estando presente en las escuelas mexicanas y, por supuesto en las “americanas”, donde la trascendencia de la ira es más grave por la facilidad que hay en los Estados Unidos para obtener un arma automática y no contar hasta 10 antes de actuar.

Es en realidad un asunto de vida o muerte.

Pero, ¿por qué habría de ser cambiado el sistema? Es como si quitáramos tradiciones que antes llamábamos juego de niños y hoy lo llamamos abuso o bullying.

Por supuesto que no estamos confinados a un sistema único e inalterable. De hecho han cambiado tanto las cosas que la cosa se pone buena. No todo lo que trajo la pandemia del Covid es malo.

Hoy con la educación a distancia sabemos que podemos acceder a los mejores programas del mundo y a los mejores maestros, Ya eso es un reto importante que ha lastimado las finanzas de universidades con modalidades presenciales. Pero eso es sólo el comienzo de cambios que debe haber en la educación

Este es el tiempo de meterle cambios al sistema educativo para incluir la Inteligencia Emocional (IE) como una materia, porque las reformas educativas de los últimos tiempos parecen más enfocadas a lo laboral del sector que en mejorar el sistema mismo y la calidad de vida de los niños.

Maestros hablando de sentimientos es lo que veremos en un sistema así, y no será cómodo, claro, pero los grandes cambios nunca lo han sido.

En plena época de modernidad y comunicaciones, ya debemos de dejar de calificar como correctas o incorrectas las emociones y empezar a definirlas como lo que son: expresiones de individuos con una vida que no se parece a la de nadie más, y por lo mismo, no puede ser catalogada por nadie.

¡Hagamos una mejor versión de cada uno de nosotros!

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