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Opinión

Iluminación que discrimina  

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Iluminación que discrimina

Los gobiernos municipales tienen la obligación de instalar y mantener en buen estado las luminarias de las avenidas, calles y plazas públicas; ya que este servicio resulta vital para la seguridad y la movilidad nocturna de las personas. Mantener iluminadas a todas las colonias del área metropolitana ha sido un eterno reclamo ciudadano. Ahora que los alcaldes están por cumplir su primer año de gestión, preguntamos: ¿qué están haciendo para mejorar la iluminación urbana?, veamos a continuación.

El nivel de iluminación que deben registrar las luminarias no depende del capricho personal de cada alcalde, sino que debe ajustarse al tipo de actividad que se realiza en cada espacio y en cada situación, siguiendo las instrucciones que al respecto establece la Norma Oficial Mexicana NOM-030-ENER-2016. De acuerdo a esta norma, el nivel mínimo de iluminación (medido por luxes) de las luminarias para cada tipo de calle es el siguiente:

a) 5 luxes para las que tienen poco tráfico y no son comerciales.

b) 6 luxes para las que son peatonales, tienen comercio y tráfico de medio a alto.

Desde siempre he visitado a la gente casa por casa, recorriendo hasta en diez ocasiones muchas colonias. Algo que me llena de indignación es ver que en estos lugares existe una marcada diferencia en el servicio público que presta el gobierno municipal: mientras que en las zonas residenciales se rebasan los niveles de iluminación establecidos, en las populares se mantienen por debajo de lo que señala la norma. 

Lo anterior, lo pude constatar recientemente, al medir la luminosidad de algunas colonias de Monterrey y San Pedro Garza García a las 22:00 horas. Los indicadores que obtuvimos no dejan ninguna duda de la inequidad de estos gobiernos municipales en el manejo de la iluminación urbana. En la capital regia cotejamos las colonias populares Emiliano Zapata, la Moderna y Estanzuela, obteniendo 1.8, 2.6 y 3.8 luxes, respectivamente; en contraste, en los sectores residenciales: Rincón de San Jerónimo, la Herradura y Contry La Silla primer sector, se registraron 18.1, 18.7 y 17.2 de luxes, respectivamente, estos indicadores sobrepasan por mucho lo que señala la NOM.

En San Pedro, existe una gran brecha entre los que poco tienen y los que mucho tienen, en los sectores populares como Tampiquito y La Barranca la iluminación es de 3.8 y 4.7 luxes, respectivamente; pero en las colonias residenciales no reparan en gastar más luz, como sucede en Rincón de San Francisco y Mirasierra, que es de 33.04 y 9.2 luxes, respectivamente.

Es preocupante que en donde vive la mayoría de las personas exista una gran diferencia en la prestación de este servicio, esto se debe a la insensibilidad de los políticos, a quienes únicamente les interesa aparentar que trabajan y quedar bien con su círculo social, sin pensar que por su negligencia mucha gente vive insegura todos los días, porque una buena iluminación en las calles empodera a los vecinos para poder realizar sus actividades esenciales, como regresar del trabajo, la escuela o ir a la tienda de la esquina.

Un gobierno humanista trataría por igual a todos los ciudadanos, se enfocaría en resolver este gran problema desde la transición, actuando con firmeza ante la empresa que tiene concesionado este servicio en el caso de Monterrey y poniendo orden en Servicios Públicos de San Pedro Garza García, pero como estos gobiernos están bajo el signo del Instagram sólo les interesa aparentar que están cumpliendo con su obligación.

En conclusión, Nuevo León requiere de servidores públicos que se enfoquen en lo único importante: la gente.

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