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Pensando en la gente

Inflación y gobierno insensible

Pensando en la gente

Inflación y gobierno insensible

El aumento generalizado de precios sigue sin dar tregua, lo que representa un golpe mortal para el bolsillo de la gente. La inflación en México superó en noviembre el 7%, la mayor cifra en 20 años. Atrás quedó la meta del Banco de México de mantenerla al 3% anual. De cerrar 2021 en un 7.3% u 8%, sería la tasa de inflación más pronunciada desde el año 2000, cuando se ubicó en 9%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Algunas de las razones por las cuales se disparó la inflación en Nuevo León fueron los costos de los energéticos, los alimentos y los medicamentos, que forman parte del consumo básico de los hogares neoloneses. Situación que se agravó más con la inactividad productiva que trajo consigo en muchos rubros económicos el Covid-19. 

La población todavía no acaba de reponerse de la pandemia y encima tiene que enfrentar los efectos de la inflación. 

Debemos tener presente que de acuerdo con el último censo nacional de 2020, en Nuevo León el 24.3% de la población (1.4 millones de personas) vive en condiciones de pobreza y 2.1% (124,000 personas) en pobreza extrema. Además, 1.6 millones de habitantes, el 68% de la población ocupada en la entidad, están registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, por lo tanto, es urgente que el gobierno de Nuevo León esté al pendiente de estos sectores que son los más vulnerables a las crisis inflacionarias. 

Las familias nuevoleonesas sufren a diario el calvario de no completar su canasta básica o sus medicamentos, que representan más del 50% del gasto familiar. 

1. Los precios de los alimentos están por los cielos. Por ejemplo, cuando van al súper, la papa que hace tres años costaba $9 pesos, ahora la consiguen por $39 pesos, un aumento de más de un 333%; el limón, que costaba $13 pesos el kilo, hoy se vende a $45 pesos, 246% más caro; el aguacate Hass que en aquel año se conseguía por $29 pesos, ahora se disparó hasta los $70 pesos, más de un 141 por ciento. El deslizamiento del precio de la tortilla también ha causado un alto impacto en el gasto familiar, de acuerdo a un reportaje del periódico El Horizonte, del 5 de julio de este año, dicho producto se incrementó en más de un 11%, ya que mientras que en enero el kilo se vendía a $18 pesos, en el último mes de referencia costaba $20 pesos.  Otras alzas que causan impacto fueron la cebolla con 19.3%; el huevo con 4.1% y la carne de res con un 1.2 por ciento. De acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (NPC), durante el mes de noviembre los productos agropecuarios tuvieron un alza generalizada del 9.02 por ciento. Como dijo una señora que fue a mi oficina: “Ahora almorzar huevos a la mexicana saldrá muy caro y ni pensar en el machacado”.

2. Los precios de las medicinas por encima de la tasa de inflación. En este rubro los porcentajes son más dramáticos. Las ramas terapéuticas que mayormente se vieron afectadas fueron los medicamentos para la diabetes, antibióticos y cardiovasculares. Por ejemplo: el candesartán, para la presión alta, en 2018 costaba $63 pesos, ahora se adquiere por $1,366 pesos, un 2,068% más caro; el diclofenaco, para los dolores y la artritis, se compraba en $12.5 pesos, en este año se vende a $40 pesos, un incremento del 220%; los antigripales subieron un 92%, antes costaban alrededor de $12.5 pesos y ahora se venden a $24 pesos; y así podemos mencionar producto por producto, para darnos cuenta del aumento exponencial de estos fármacos. No hay que olvidar que iniciamos el año con el aumento del precio de más de 300 medicamentos. De acuerdo con Télam Digital, en un estudio publicado el 8 de noviembre, entre diciembre de 2019 y septiembre 2020, los precios de los fármacos se incrementaron 14.7%, un 1.4% mensual acumulativo; mientras que a partir de septiembre de 2020 y hasta octubre de 2021, se acrecentaron las variaciones llegando a 65.9%, con un ritmo de 4% mensual acumulativo. 

A este problema adquisitivo hay que agregarle el desabasto de medicamentos que sufren las personas aseguradas o pensionadas. Según El Economista, en un artículo publicado el 26 de julio, el Instituto Mexicano del Seguro Social hasta esa fecha se había negado a surtir más de 8 millones de recetas médicas por factores que van desde que éstas se encuentran fuera de vigencia hasta el desabasto de las mismas. El almacén delegacional de Chihuahua fue el que concentró el mayor número de recetas negadas con 989,810; Nuevo León ocupó el quinto lugar con 453,225 recetas. 

Tenemos que estar conscientes que la inflación significa una caída en el poder de compra y, por consiguiente, en el bienestar de las personas. Los que no se dan cuenta de esta situación son los políticos, que viven en una burbuja, para ellos la inflación es un tema coloquial, que solamente existe en su imaginación, la realidad la palpan desde su zona de confort y por ello actúan sin empatía. 

El gobierno que encabeza Samuel García, en lugar de estar pensando en obras faraónicas como terminar el anillo periférico, cuyo fallo se dará el 28 de diciembre, un día en que nadie esta pensando en asuntos públicos, la gente esté en plena Navidad, y que le costará a los nuevoleoneses $2,500 millones de pesos, debería de usar dicho recurso para canalizar la compra de medicinas, porque si una persona padece presión alta, no puede cortar un pedazo de calle y curarse con pavimento, necesita medicamento y ahí es donde el gobierno debe estar presente. ¡Ya basta de tanta insensibilidad! 

En conclusión, no se trata de satisfacer egos ni de complacer caprichos personales para hacer obras materiales, lo que se necesita es pensar en la gente, para solventar sus necesidades básicas, como son la salud y la alimentación. Urge que el gobierno en lugar de recetarnos indiferencia e inacción se ponga las pilas y trabaje por el bienestar de los nuevoleoneses. 

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