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Carrera por el Imperio

Influencia de las grandes empresas de tecnología

Carrera por el Imperio

Influencia de las grandes empresas de tecnología en la geopolítica y los gobiernos

Especialistas han comenzado a analizar la influencia de las grandes empresas de tecnología, a través de sus herramientas tecnológicas, en la gobernanza y toma de decisiones de una entidad.

Inclusive refieren paralelismos de capacidad de actuación y su rapidez, por ejemplo, mientras un gobierno sometido a leyes y normas del derecho aplica el proceso debido para juzgar la conducta, culpa o absolución de un ciudadano, lo cual toma tiempo, las grandes empresas de tecnología tienen la facultad de cesar de inmediato al ciudadano del uso de sus herramientas, al considerar su conducta “non grata”. 

Así se ha observado en distintos casos, incluido el del expresidente de EUA, Donald Trump.

El reconocido analista Ian Bremer, con el objetivo de poder vislumbrar ciertos escenarios, clasifica a las grandes empresas de tecnología en tres grupos, considerando sus posturas geopolíticas y visión del mundo. “Globalistas”, aquellas que operan en la mayor cantidad de países posibles, sin fronteras, predilecciones, que dan servicio a clientes privados y/o públicos, y que se ajustan al marco legal local. “Nacionalistas”, las cuales, aunque también pueden operar en diversos países, tienen un sentido e identidad de pertenencia con un país en específico, significativa parte de sus ingresos o soporte proviene de gobiernos, y por ende, mantienen una cercanía y cooperación con las autoridades. “Tecno-utópicas”, empresas que pretenderían suplantar parcialmente el rol y responsabilidad del Estado a través de la provisión de ciertos bienes y servicios públicos. 

Actualmente, EUA y China son los dos países de donde principalmente han surgido las grandes empresas de tecnología con amplia capacidad y presencia global. Google, Microsoft, Facebook, Apple y Amazon, han surgido de EUA, y originarias de China son Alibaba, ByteDance y Tencent. Se considera que sus soluciones, almacenamiento de información, procesamiento y posicionamiento, abarcan el funcionamiento de la economía, seguridad nacional, educación, flujo e intercambio de información, comunicación, entre otros, es decir, aspectos que anteriormente se consideraban exclusivos en poder y control del Estado. Además, mantienen un mayor dominio y soberanía del ciberespacio, que el que tienen los gobiernos, y entre sus proyectos futuros están consideradas las tecnologías de Inteligencia Artificial, red 5G, Internet de las Cosas, entre otras.   

Mi análisis y prospectiva: Las grandes empresas de tecnología han logrado posicionarse como proveedoras de servicios y soluciones tanto para ciudadanos, entes privados y gobiernos. Facilitan la comunicación, resguardo de información, procesos productivos, esparcimiento, entre muchos otros aspectos. Sus herramientas asocian, acumulan y permiten la expresión social del sentir comunitario general, o de los diferentes tipos de opiniones. Vale la pena recordar que sus algoritmos de uso para cada usuario o geografía, buscan maximizar tiempo invertido del usuario, exposición a sus productos y mercadeo, y por ende, los ingresos. 

Por lo anterior, la exposición a la desinformación y a la polarización de opiniones, lo cual ha sido criticado y puesto a debate por los gobiernos, se ha vuelto una compleja situación que mientras no tiene una solución definitiva, seguirá influyendo en la opinión de la sociedad, y en sus decisiones. Este aspecto preocupa a los gobiernos, ya que el control de masas genera poder, y el Estado percibe un futuro riesgo en tener menor capacidad y legitimidad que las grandes empresas de tecnología. 

Contar con los medios para comunicar, sin tergiversar el mensaje, es igual de importante para los gobiernos, y es un hecho que el control de las vías de comunicación efectivas, expeditas y de amplio alcance están siendo facilitadas también por las grandes empresas de tecnología. 

En la actual competencia de poderes por el liderazgo global, habrá que considerar que ya no sólo será entre países, sino que las grandes empresas de tecnología tendrán también su rivalidad y pueden convertirse en un factor de ventaja para un país, o inclusive dividir tecnológicamente al mundo en polos o regiones. Es decir, sus decisiones también influenciarán las variables y escenarios geopolíticos.

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