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Crónicas de un comelón

Influencias culinarias

Crónicas de un comelón

¿Es en realidad novedoso el negocio de los influencers?

Hace unas semanas, se convirtió en noticia uno de los muy buenos chefs de nuestro país por su reacción ante una de las muchas "solicitudes de colaboración" que recibe para sus negocios. Vale aclarar que dicho chef nunca ha hecho secreto que frecuentemente recibe dichas solicitudes y que a todas las rechaza de igual manera. Sin embargo, por alguna razón esta vez algún otro medio se enteró del caso, y lo puso en el reflector.  

En algunas redes sociales, la noticia ha generado debate. Por un lado, muchísimos emprendedores de distintos giros han manifestado su simpatía hacia el chef porque, según dicen, también han recibido dichas solicitudes. 

Otros incluso, han hablado de los "pocos resultados" que han obtenido tras aceptar dichas colaboraciones. Por otro lado, están los que critican al chef. No tanto por defender a la influencer en cuestión, sino por la manera en la que fue ventilado su caso. 

A mí, este caso, me deja pensando en varias cosas. Por un lado, está el cuasi eterno cuestionamiento sobre los resultados que se obtienen por estos medios. No estoy en posición de decirles si funcionan o no las estrategias. 

He escuchado de gente que me ha dicho que sí les ha generado más ventas el contratar los servicios de los influencers, y uno que otro que no tanto. Sin embargo, esto mismo se podría decir de casi cualquier otra estrategia publicitaria. Y aquí, les dejo una confesión. Casi no sigo cuentas de esta naturaleza, pero hace poco sí fui ´víctima´ de ellas. 

Llegó mi esposa a decirme que siempre veía que cierta persona que sigue, se comía una pizza ´saludable´ con mucha alegría y que se le había antojado. Caímos, pero la verdad, no creo que la vuelva a pedir. No es que estuviera mala, simplemente que no me pareció que el precio justificara el valor recibido. 

Pero no podemos juzgar a la dueña de la cuenta por eso, ella cumplió su labor, ya el mantenernos como clientes es tema del restaurante. En defensa de la muchacha, debo admitir que al menos a ella sí se le ve disfrutando de los alimentos que promociona, cosa que no sucede con todos sus colegas. 

El otro tema en el que me quedo pensando es en el precio que se paga por la contratación de estos servicios. Hace unos años un conocido me había dicho que la visita de una influencer le había costado apenas un poco más de $5,000 pesos, más consumos y unas cuántas visitas de cortesía más. 

La última vez que escuché de los precios de estos servicios de parte de la misma persona, ya rondaba cerca de los seis dígitos por mes. De nuevo, como ya dije, la efectividad de la publicidad se puede cuestionar siempre, así como hace años decíamos de las redes, hoy son ellos. Pero no hay ´efecto´ que sustituya el trabajo bien hecho del restaurante. 

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