Javier Cavazos, un presidente olvidado… hasta ahorita


BUSCANDO EL FUTURO

En 1997 salimos de Sultanes para integrarnos a los Algodoneros de Unión Laguna de Torreón. El Lic. Javier Cavazos fue nombrado presidente del equipo mencionado, contratando como gerente general a mi compadre Moi Camacho, gerente deportivo a Ray Padilla y como su gerente de marketing y publicidad a este servidor, que además narraba los juegos, al terminar mis labores de oficina como gerente –o sea que trabajábamos alrededor de 13 a 14 horas diarias.

Para la inauguración de la Temporada 1997, Javier Cavazos recibió la presidencia del equipo de manos de don Jorge Dueñez Zurita, que había sido presidente por más de 10 años.

APRENDIENDO A VIVIR

Tendremos que agregar aparte que Cavazos llegaba con mucha lealtad a su marca (Tecate) y con muchas ganas de hacer las cosas, y los asesores que se había agenciado, todos, llegaban con su capital deportivo, aportando con su experiencia la posibilidad de que los Algodoneros de Unión Laguna rondaran el derecho a los Playoffs.

Contrató como coach de pitcheo a Horacio ‘Ejote’ Piña, gloria del beisbol avecindado en Matamoros de la Laguna, a 15 kilómetros de Torreón.

Horacio Piña traía un capital deportivo excepcional, que lo distinguía de la mayoría de los pitchers mexicanos, la experiencia del juego perfecto, y en su morral de Grandes Ligas, su participación en la Carpa Grande, simplemente no se podía perder.

“Si no te toca aunque te pongas y si te toca aunque te quites”

Las cartas estaban echadas y no se podía fallar, al menos por lo que tocaba a Javier Cavazos, que su primera orden fue volver a organizar la Liga Otoñal de beisbol, y nos puso a trabajar, y buscaba al mismo tiempo afanosamente con sus asesores, conformar el mejor equipo del norte.

PAGANDO EL NOVICIADO

Está demás agregar que pocas veces he conocido gente tan honesta y decente como el Lic. Javier Cavazos, que daba muestras de gran responsabilidad y gusto por lo que hacía, pero lamentablemente llegaba al beisbol con los ojos vendados, sin conocer las prácticas cotidianas que te da el diario que hacer deportivo con los directivos del beisbol,

EN LA ACTUALIDAD EN COAHUILA

El Lic. Cavazos compró a Cornelio García y José González a los Sultanes de Monterrey, y es que Cornelio terminó una temporada gloriosa que le dio el mejor lugar en la Liga Mexicana.

El presidente Andrés Manuel López Obrador metió la mano también en Coahuila, logrando el apoyo del gobierno del estado con los Saraperos, con jóvenes directivos con ganas de hacer las cosas, llevándose a Roberto Magdaleno como su mejor carta y primer hombre de experiencia, y no dude que lleve a los Saraperos a las alturas, y de Algodoneros actuales que ya se iban, se logró un acuerdo del gobierno del estado con el presidente municipal de Torreón, Jorge Zermeño, a través de un nuevo propietario, nativo de Saltillo, y asociado con los señores Murra de Comercial Cimaco, vamos a ver cómo les va.

NO INTERVENCIÓN EN MONCLOVA

El único que flota en aguas tranquilas en Coahuila es el Lic. Gerardo Benavides Pape, que cual si trajera la lámpara de Diógenes, anda en búsqueda constante de hombres que lleven a un buen puerto su amado equipo.

Ha pagado un triple noviciado estas últimas temporadas, pero eso lo hace más peligroso, porque ha ido ajustando sus contrataciones, y traído los elementos que logren llenar los huecos que sintió que le quedaban en cada temporada, y se siente listo para dar la batalla esta temporada.

Les deseamos lo mejor, por esta columna.

REGRESEMOS AL PASADO

Javier Cavazos dejó el beisbol cinco temporadas después, quedando en su trabajo gente con experiencia cervecera y crónica futbolera.

Hoy el beisbol ha cambiado –y mucho–, pero todavía le falta y en su esencia más todavía, o sea en sus jugadores contra la manera de pensar de los directivos.

Es muy importante que el jugador ponga más de su parte y no me refiero nada más a sus resultados en el terreno de juego, me refiero a su interés por agarrar con prudencia y visión su porvenir, en el caso de su madurez, porque su trabajo no dura mucho, por eso es muy importante que el jugador acepte la ayuda de sus directivos, que podrían orientarlo en lo que se refiere a su futuro y cómo prevenir los embates del destino, que a veces son implacables.

Hoy, Javier Cavazos tiene su propia empresa de servicios, pero comenta a veces que está muy bien, que no le hace falta nada, sólo el beisbol y eso que apenas se le dio una ‘probadita’.

Nada me daría más gusto morir a sabiendas de que la Liga en su cambio se perfecciona y logre como finalidad el bien futuro del jugador –y si es necesario–, obligarlo a protegerse económicamente.

El jugador no siempre va a estar bien y al paso del ‘padre tiempo’ –que nada lo detendrá–, sus facultades y cada amanecer y al día siguiente serán menos y ya no será lo mismo que ayer, porque cada día será peor.

Ya lo dijo el filósofo de mi rancho: “No compres caballo manco pensando que va a sanar, si de bueno se fue a manco, pues ya de manco qué será”… Digo, creo que y aún con esto siguen siendo… COSAS DEL BEISBOL 


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