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Libros que suenan

José Luis Font

Libros que suenan

'Los libros no tienen prisa'

Mañana jueves se cumplirá la primera semana luego del deceso de José Luis Font, editor y promotor de libros, propietario de la extinta librería Cosmos, que muchas generaciones de regiomontanos tuvimos la experiencia de conocer. 

Siendo una jovencita, en los 90s, tuve varios trabajos de verano, casi todos relacionados con los libros. Llegué a vender enciclopedias temáticas y a trabajar de dependienta en algunas librerías. 

De esos recuerdos tengo muy presente mi paso por la librería Cosmos, específicamente la sucursal del centrito Valle. Así conocí al Sr. Font por primera vez. Aunque era temporada escolar y no tuvimos tanta convivencia. 

Fue hasta el 2013, trabajando en la Feria Internacional del Libro de Monterrey que nos volvimos a encontrar. Rememoramos y en corto, terminando la feria, ya estaba trabajando con él, en su editorial, como correctora de estilo e inevitablemente, como editora durante seis años. 

Lo anterior es antecedente de una especial amistad y complicidad en torno a la hechura y promoción de los libros de autores locales. Por la editorial, de acuerdo con las historias que él me narraba y las que a mí me tocó presenciar, han pasado más de un centenar de personas que lograron cristalizar aquello a lo que llaman "su sueño", publicar su primer libro. 

Decía Ayn Rand que la integridad es la capacidad de defender una idea. El Sr. Font, íntegro, era un ferviente defensor de las ideas relacionadas con crear, hacer y promover los libros. Su integridad estaba forjada, no solo de los valores y la tradición familiar, sino también de su amor y pasión por la lectura. 

Él podía estar de pie vendiendo libros durante horas incansable e igualmente dedicarle horas a la conversación con un posible nuevo autor. Su entusiasmo, dedicación y esfuerzo se manifiesta en ese fruto que cosechó en sinceros reconocimientos a su persona y a su labor editorial. 

Me tocó ser testigo y coordinar algunas ediciones con el sello del 110 Aniversario. Lograr mantenerse en la industria editorial mexicana durante tantos años fue una de sus hazañas más reconocidas. Era un gran optimista. Recuerdo siempre que, ante los peores escenarios, buscaba sonreír, hacer bromas. 

Una época especial de la vida de los libros en la ciudad se va con su partida, se queda en el recuerdo y en los registros de la memoria que muchos aún tenemos en nuestra mente. 

Se me estruja el corazón al escribir estas palabras sobre un hombre tan entrañable y a quién le agradezco enormemente aprendizajes que en mi camino como editora recibí. 

Externo con estas breves y sinceras palabras, mi más sentido pésame a su amada y respetada familia, a la Sra. Susana Chevallier, a sus hijos y nietos. 


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