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El porqué de las cosas

La angustia de ser papá

El porqué de las cosas

Se acerca el día del padre, festejo donde abundan los calcetines, las corbatas, las carnes asadas y también, múltiples representaciones de la paternidad

Comencemos con Kafka, quien en su carta al padre, sentenció una terrorífica y certera frase: ‘Existe una opinión según la cual el miedo al matrimonio a veces es causado por el temor a que más tarde los hijos le hagan pagar a uno los pecados cometidos contra los propios padres’.

Así es, pensar en la paternidad angustia. No es ningún secreto, desde el Padre Celestial hasta Darth Vader, la icónica figura del padre se ha rodeado de misticismo, entredichos y expectativas (principalmente de género). Tan así que inclusive en la consulta psicológica,  culpar al padre de los problemas personales es uno de los más afamados clichés.

¿Es tan influyente ser papá?, por supuesto, hacer consciente la importancia de la relación con papá suele provocar un shock en los pacientes que se aventuran a hablar del tema.  En el mejor de los casos, iniciarán un cambio con respecto a su propia paternidad, ya sea presente o futura, en el peor, comenzará una lucha encarnada con el psicólogo, a quien le ha transferido los sentimientos de odio hacia su padre. Ser papá se puede convertir en un proceso tan deseado como angustiante, te puede acercar al padre idealizado o al padre odiado.

Nos dicen: ¡Qué padre ser padre! sin pensar lo complicado que es sostener al hombre-padre- indestructible-todo poderoso-sabio-proveedor. Además, intentándose mantener lo más alejado de la vulnerabilidad y de la sumisión, porqué eso es para mujeres. Si vas a llorar que sea en privado, si vas a sufrir que no sea mucho, si vas a callar que sea detrás de la cheve o el cigarro. Ser hombre es ser padre, ser padre es ser macho. Vaya sátira.

En cambio, ‘yo soy tu padre’ es la luz en el camino, una renuncia (nunca tardía) al modelo hegemónico y una implicación en la labor de cuidar y amar. Asumiendo la transmisión e identificación de sentimientos, emociones, miedos y anhelos. 

Los hombres también lloran, sienten, sufren y aman. Los hombres-papás también bailamos, nos maquillamos y jugamos a las muñecas… ¡No me importa lo que digan, lo que digan los demás!.

Papá, no te conviertas en eso que juraste destruir, date la oportunidad de construir tu camino e identificar tus emociones. Disfruta verte reflejado en los ojos de tus criaturas. Date la oportunidad de disfrutar tu propia paternidad. Feliz día, padre.

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