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Libros que suenan

La caza de brujas en Hollywood

Libros que suenan

La caza de brujas en Hollywood

El maccarthysmo produjo muchas clases de víctimas en el cine americano. 

A veces hay tanto por decir de un libro o sobre el enramado de temas que el mismo libro provoca, que no se sabe por dónde abordar unas breves palabras como las que este espacio me confiere. 

Me ocurre ahora mismo con Román Gubern, a quien le conocía su Historia del Cine I y II en aquellas legendarias primeras ediciones de bolsillo en Lumen. Luego, por motivo de su visita a Monterrey en 2011, adquirí La caza de brujas en Hollywood que generosamente me autografió y que atesoro como parte de mi colección de crónicas.

Gubern, como pionero especialista del cine mundial, ha sido muy cercano a los procesos políticos por los cuales atravesó la industrial cinematográfica desde sus inicios. De manera que, tuvo conocimiento de primera mano de la cacería de brujas que muchas personalidades de Hollywood encarnaron en vida propia cuando fueron relacionadas (con certeza o no) con el movimiento comunista de la época. 

Cuando el senador McCarthy en los años 50, desarrolla una lista negra para señalar a los traidores del nacionalismo americano, el cine fue uno de los blancos más sonados. Gubern le llama: “una violenta purga que sacudió las entrañas de Hollywood, diezmando intelectualmente las filas de sus talentos más valiosos”. 

Entre las historias que se narran, destacan personalidades como Jane Fonda, George Bernard Shaw, Jules Dassin, Charles Chaplin, Polanski, Marlon Brando, Arthur Miller, entre muchos otros, la mayoría marcados por el exilio. 

Después también se marca la relación con la dictadura española (el apoyo de Nixon a Franco), el caso de Luis Buñuel, por ejemplo, una persecución y veto que padeció “debido a sus actividades cinematográficas izquierdistas y surrealistas en Francia” y su relación artística con Salvador Dalí. 

El mismo Gubern fue víctima de acoso, aún después de la muerte de Franco, por un colega californiano que después de un tiempo le confesó haber formado parte de la CIA.  Durante los años 80, fueron saliendo a la luz más cosas sobre el mccarthysmo, que no cesó como resultado a un encadenamiento de actividades inquisitorias. 

Ha habido amplia cobertura de este suceso en series y películas, pero las crónicas de Gubern, con sus ciento treinta páginas embonan bien para entender a grosso modo esa línea del tiempo que marcó un hito en la forma de relacionar a Hollywood con el poder político. 

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