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Crónicas de un comelón

La cultura del grito

Crónicas de un comelón

Ya nos lo había dicho Anthony Bourdain

Todos conocemos a Gordon Ramsay, el famosísimo chef inglés, que ha llegado a figurar como uno de los restauranteros cuyo imperio ha sido reconocido con una importante cantidad de estrellas Michelin. Sin duda, tiene que tener una gran cantidad de talento y disciplina para llegar a esos niveles de éxito en la industria, sin embargo, es más famoso por el personaje que apareció en Hell’s Kitchen.

El chef que constantemente gritaba y humillaba a los participantes cuando algo no salía conforme a sus expectativas, y aunque después suavizó su comportamiento cuando apareció en Master Chef, ya la imagen del Ramsay enojado estaba grabada en nuestra memoria, no lo digo yo, lo dicen los memes.

Recientemente me topé con un video de Ramsay grabado en 2012 en el que se evidencia que el personaje de Hell’s Kitchen, es en realidad como el chef se desempeña en su cocina. Para muchos en el medio, este no es ningún secreto y obviamente el inglés no es ni el único ni el primero en tener fama similar.

Uno de sus mentores tenía fama de ser incluso peor. El video compartido tenía como mensaje un texto cuya intención era dejar de normalizar la cultura del grito y el abuso que por muchos años ha predominado en las cocinas.

Podríamos justificar que operar una cocina conlleva un alto nivel de estrés, un error de un restaurante puede tener graves consecuencias para un comensal y aquellos que se encuentran en los más altos niveles de reconocimiento, ven magnificada su exposición de manera exponencial.

Si nos cae mal un taco, probablemente le digamos a un par de personas, si alguien se intoxica en un tres estrellas Michelin se entera el mundo entero. Con esta presión encima, podríamos entender el comportamiento abusivo. Como contraparte, entre sus múltiples razones para justificar su estatus de dios culinario, Michel Bras es conocido porque no gritaba en la cocina.

El problema, en mi opinión tiene que ver con la repetición de patrones. Los que vivimos esos ambientes, los reproducimos cuando llegamos a los puestos de responsabilidad; y pocos cocineros llegan a entrar en esas cocinas por necesidad, son puestos muy buscados por el aprendizaje.

Para ser grandes, es necesario aprender de los grandes. Alguna vez me preguntaron cómo aguantábamos el trato de un chef (uno de los peores que me tocaron) y lo justifiqué diciendo que todos los que estábamos en ese lugar, estábamos por que queríamos.

Recientemente, han existido varios chefs, incluso de aquellos en esos niveles, que han buscado cambiar la manera en la que se trabaja, pidiendo que dejemos de alabar el abuso y el poco saludable ritmo de trabajo que sucede en algunos de esos lugares. Otros, por su parte, fueron demandados. Cuesta mucho trabajo romper los patrones, pero no es imposible.



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