OpenA
Inteligencia Financiera Global

La Fed no colapsará los mercados financieros

Inteligencia Financiera Global

La Fed no colapsará los mercados financieros

Entre los medios financieros y especialistas parece haber un consenso en el sentido de que del simposio anual a celebrarse virtualmente en Jackson Hole el próximo 27 de agosto, la Reserva Federal (Fed) estadounidense saldrá con un mensaje claro: que es inminente el inicio del “tapering” (retiro de los estímulos de inyección monetaria) este año y que el alza de tasas de interés comenzaría tan pronto como en 2022.

Esto ha llevado a algunos inversionistas y analistas a asumir que un derrumbe bursátil y en general de los activos de riesgo está a la vuelta de la esquina.

No es descartable que, de cumplirse estas expectativas sobre todo de cara a la siguiente reunión del Comité de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Fed el 21 y 22 de septiembre, sí veamos volatilidad (caídas) en las bolsas de valores, divisas, metales preciosos, materias primas y hasta criptomonedas. Es normal que haya correcciones en el corto plazo, pues son los sentimientos y emociones los que más mueven las decisiones de los inversionistas.

Sin embargo, una óptica más realista y objetiva nos hace ver que incluso aunque comenzara un retiro paulatino y programado de las compras de activos de la Fed –que hoy alcanzan los $120,000 millones de dólares totales al mes–, ese banco central seguirá inyectando una gran liquidez por lo menos durante el próximo año. En ese lapso cualquier signo de debilidad económica pospondría o cancelaría cualquier reducción adicional del estímulo.

Por si fuera poco, incluso aunque el FOMC optara por comenzar a escalar los tipos de interés en 2022, nunca lo hará en más de 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales) cada vez.

Con un índice de precios al consumidor que reportó una inflación anual acumulada a julio pasado de 5.4% en Estados Unidos, y al mismo mes una inflación subyacente anual (excluye energía y alimentos) de 4.3%, queda más que claro que en términos reales, las tasas de interés están muy lejos de compensar el alza de precios, pues de hecho, están muy por debajo.

La tasa de fondos federales ha sido negativa en términos reales desde 2008, y el rendimiento real de los bonos del Tesoro a 10 años también es negativo cuando menos desde 2020.

Tras la crisis global por la pandemia de Covid-19, los choques de oferta sumados a los históricos estímulos de gasto y crédito que se han lanzado en todo el planeta, han predispuesto una inflación elevada que no se marchará pronto.

En este sentido, incluso aunque llegase una todavía lejana alza de tasas de interés a cargo de la Fed y de otros bancos centrales, las subidas serán tan incipientes (25 pb) que podemos dar por hecho que los tipos continuarán siendo bastante negativos en términos reales durante mucho tiempo más.

Algunas proyecciones de especialistas estiman que las tasas reales negativas podrían permanecer así durante los próximos 10 años.

Así que si bien pronto se especulará mucho sobre una “caída bursátil” que se aproxima, lo cierto es que –en caso de ocurrir– los temores se disiparán pronto y habrá un rebote muy rápido que seguro seguirá impulsando a los índices bursátiles hacia nuevos récords.

Podemos esperar lo mismo para los mercados del oro, la plata, las materias primas, bitcoin y criptomonedas.

Los rendimientos reales negativos son responsables de que la tendencia alcista de largo plazo sea más que evidente en activos tangibles (bienes de capital, bienes raíces, obras de arte, artículos de lujo, etc.), activos financieros (bonos de deuda, acciones, divisas, etc.), metales preciosos monetarios (oro y plata), activos virtuales (bitcoin y criptomonedas), entre otros, cuya escalada supera en varios múltiplos a la de los índices de precios al consumidor. 

Es ahí donde se está expresando la histórica inflación monetaria de los bancos centrales, y pese a las especulaciones “cortoplacistas”, seguirán siendo las inversiones de oportunidad a buscar y tener durante los próximos años.

×