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Crónicas de un comelón

La gloria eres tú

Crónicas de un comelón

Los deliciosos dulces de nuestro país.

"Traigan dulces mexicanos" decía la indicación. Se me hizo extraño que en un lugar donde no nos dejan llevar pasteles de cumpleaños, nos pidieran que lleváramos varios dulces mexicanos.

Considerando la cantidad de pequeños en el grupo, supongo que juntarán un buen botín. Más tarde me encontré en el supermercado viendo la variedad disponible. Aunque sí encontré más de uno que me gustó, me dejó pensando en los muchísimos dulces que se elaboran en nuestro país. 

Resultaría imposible en este breve espacio hablar de todos los que hay. Así que seguramente me van a faltar muchos. Pero haremos el intento. Tenemos dulces a base de frutas, como las muchas que se hacen cristalizadas, ates, los camotes poblanos, las conservas, como la que se hace aquí en la región con naranja, o uno que según yo, recuerdo de mi infancia, que era una especie de conserva de limones verdes, pero rellenos de coco. 

Según mi memoria, que a veces falla, los probé en Álamos, Sonora. He vuelto a ver limones rellenos de coco después, pero cristalizados, y no enfrascados en jarabe como los recuerdo. Otros dulces a base de un fruto, aunque en ocasiones no la visualicemos como una, son las cocadas, con las múltiples formas y hasta nombres que toman.

A base de nueces, o semillas también tenemos abundantes opciones de dulces, desde los ubicuos mazapanes, que ya trascendieron su origen de cacahuate, sin olvidar a las palanquetas, las alegrías de amaranto, los garapiñados y los llamados quesos a base de nuez o de piñón. 

Creo que probablemente estos últimos, en particular los de nuez, son mis favoritos de este grupo, aunque suelen tener una corta vida ya que se enrancian. Ni hablar, habrá que comérselos rápido. 

Un poco menos en variedad, pero no por ello menos importantes, los dulces cuya base tiene una harina. No me refiero a los panes, sino a otros como los muéganos, las obleas, los gaznates o las tortitas de Santa Clara. Seguramente hay más, pero como les dije, estoy seguro de que habrá algunos que se me escapan. 

Por último, mis favoritos, y probablemente los que en prácticamente todo el país encontremos son los de leche. Son, en teoría de preparación sencilla por la poca cantidad de ingredientes, pero de mucho trabajo por la cantidad de horas que pueden requerir. 

Y a partir de básicamente leche y azúcar, toma una variedad sorprendente de formas como son los jamoncillos, macarrones, huesitos, bolas de leche, cajetas, obleas, conitos, natillas, en mi pueblo, las cocadas, y en fin, toda clase de golosinas para darnos gusto. 

La reina, obviamente es la más famosa representante local de los dulces de leche: La gloria, elaborada a base de leche de cabra. No me dan ni las neuronas ni el espacio para abarcar la riqueza de nuestros dulces, pero a ustedes, ¿cuál les gusta?


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