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Óscar Tamez Rodríguez

La ley de Herodes

Óscar Tamez Rodríguez

La forma en que el gobierno federal dimensiona el ejercicio del poder, nos recuerda la frase “como la ley de Herodes”, que en su interpretación quiere decir: “o te chin… o te jodes”, con relación a que a alguien se le exige hacer algo contra su voluntad.

La frase se populariza con la película del mismo nombre en donde aparece un clásico burócrata mediocre quien por circunstancias asume la alcaldía de alguno de los cientos municipios olvidados en la geografía nacional.

“La revolución le hizo justicia”, frase con la cual se asume que al individuo a quien se le aplica esta frase, recibe un espacio de desarrollo entre el grupo de poder en turno en algún gobierno.

Pues al protagonista de la película referida, “la revolución le hace justicia”, le asignan una alcaldía, sí, se la asignan porque quien detenta el poder es un personaje supremo, con metapoderes, arbitrario e irrespetuoso de la ley.

Resulta que es alcalde de un municipio paupérrimo, cargado de miseria, el personaje busca riqueza inmediata, asume el gobierno en forma dictatorial, absolutista.

El único consejo que se le dio para asumir el encargo fue el de respetar la Constitución mexicana.

En su ignorancia y sobrecargado de la soberbia que da el poder a los no preparados para él, pierde piso… reescribe la Constitución y la redacta a modo.

La parodia donde se describe el perfil del político mexicano en tiempos del partido hegemónico exhibe la actitud casi monárquica de los gobernantes de época, esos tiempos que se fueron no quisiéramos que volvieran.

La Constitución de México se define como una de tipo escrita, rígida, con sentido social. Es escrita porque surge de un pacto entre fuerzas políticas, basada en los modelos francés y norteamericano; es rígida porque no es modificable, no permite enmiendas; tiene un sentido social porque incluye la visión programática surgida de la revolución mexicana.

Siendo rígida, ha tenido 768 reformas, 338 de ellas en el actual siglo, 42 en el actual gobierno, datos hasta el 5 de febrero del 2021.

En la Constitución se reflejan los intereses de los gobernantes en turno para mover a las instituciones de gobierno a su personal visión; siendo rígida, ha sido objeto permanente de la tentación del poder en turno para plasmar sus cambios de rumbo en el país, es un “diario de vida” donde se observan las vanidades, compromisos y proyectos estratégicos de los gobernantes.

La falta de “control” y de poder hegemónico no ha sido impedimento para que los compromisos económicos nacionales e internacionales de los gobernantes manipulen el texto constitucional al antojo.

Hasta la primera mitad de la década de los 90´s del siglo pasado, el partido hegemónico en el poder tenía control en el poder legislativo, sin embargo, existía una oposición interna entre grupos que limitaba las reformas constitucionales, tal es el caso que hasta antes del gobierno de Salinas de Gortari, las reformas llegaban a 298 de las totales.

Hoy la 4T tiene el poder ejecutivo, el poder hegemónico, la mayoría en san Lázaro y el Senado y ninguna oposición interna; esto lo diferencia y convierte en más absolutista que en los momentos más hegemónicos del PRI en el siglo XX.

La falta de contrapesos motiva a las decisiones unilaterales, cuasi tiránicas. El exceso se ve en la reciente reforma a la ley sobre electricidad.

Ante el amparo en el poder judicial, la amenaza de la fuerza del Estado contra el juez, ante la posibilidad de inconstitucionalidad de la reforma; simple la reforma constitucional.

Como en la ley de Herodes, si lo escrito en la Constitución no gusta, se reescribe a modo.

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