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Cabrito Mayor

La mafia del joder

Cabrito Mayor

La mafia del joder

Vaya que a tambor batiente ha iniciado la administración de Samuel García Sepúlveda y antes de cumplir una semana en funciones, su labor ha sido política, inteligente, dinámica y valiente al manejar en primera instancia y, hay que reconocerlo, con harta sabiduría, su discurso inicial en la ceremonia de toma de protesta en la que tendió puentes de colaboración y compromisos con los diferentes niveles de gobierno y en segunda instancia al malabarear el temporal entre la designación del nuevo gabinete y las labores propias de limpieza del cochinero dejado por la administración anterior y que arrojaron entre otras menudencias, el descubrimiento de la apenas visible punta del iceberg de “la mafia del joder”.

Duro pero a la vez dinámico ha sido el corto camino recorrido en la semana por el nuevo gobernante que se ha encontrado con muchas sorpresas no tan agradables en las paraestatales Metrorrey, Isssteleón, Simeprode y Agua y Drenaje de las que dijo son un asco y ya son auditadas, peinadas y barridas hasta en los últimos rincones para que ante cualquier ilegalidad que se encuentre, como la de los “angelitos” que sembraron micrófonos ocultos en el piso 26 de la Torre Administrativa, las nuevas autoridades puedan proceder en consecuencia.

Pero además de hacerle al Sherlock Holmes, vino con ese nuevo aire de entusiasmo y positivismo pero basado en las bajas de la numeralia pandémica de las últimas semanas, la reapertura escolar tan demandada por la sociedad con las clases presenciales y el ansiado banderazo para que ahora sí surja auténticamente la resurrección comercial de diversos giros con el aumento casi generalizado en los aforos al 75%, lo que permitirá una seria reactivación en la economía del sector productivo de la entidad.

Y entre gritos y sombrerazos como dirían por allí, también se dio tiempo de inaugurar la tradicional Expo Guadalupe como rúbrica en su determinación de volver lo más pronto posible a la normalidad en tanto que siguen los convoys circulando por la carretera a Laredo con su programa de vacunación transfronteriza para acelerar la inmunidad de la mayor cantidad de personas posibles y así poder ir colocando todas las piezas de forma adecuada en el juego de la productividad.

Dicho sea de paso, el joven gobernador etiquetó la marca del gobierno entrante con una nueva identidad como símbolo del nuevo Nuevo León que tanto prometió en campaña y que a simple vista, y en apenas una semana, ha logrado despertar aún más el entusiasmo de gran parte de la sociedad al engrandecer con sus acciones, la esperanza de que por fin las cosas con la “nueva política” serán abismalmente diferente que antes.

Y aunque en una semana es bastante prematuro para echar las campanas al vuelo dirían los menos, críticos y adversarios, cierto es que en ese mismo tiempo y para el agrado de quienes confiaron en él y muchos más que no le creyeron, Samuel ha dejado ver su habilidad, empuje y entusiasmo de querer hacer las cosas bien con su gobierno.

Y como no es monedita de oro, algunos otros podrán decir que lo apenas mostrado es como el recurso del pastelazo, meramente mediático para aprovechar la incertidumbre y morbo natural de la sociedad ante el andar de los primeros pasos. Incertidumbre y morbo de los engañados que quieren ver que corra la sangre de aquellos que ya no están y que seis años atrás, traicionaron su palabra y la confianza que les fue depositada en las urnas.

Así pues, estimado lector, Samuel García ha sido y ha estado en esta su primera semana, asertivo en su quehacer que ojalá, continúe con la misma fuerza y empuje que ha dejado ver hasta ahora para no dejarse vencer por la “mafia del joder” incrustada en el gobierno, por el bien del nuevo Nuevo León que tanto nos prometió.

Por hoy es todo, medite lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un   gran día, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.

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