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Opinión

La máquina de escribir más famosa del mundo

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La máquina de escribir más famosa del mundo

Camillo Olivetti, ingeniero eléctrico, se lanzó a producir máquinas de escribir en Italia. La fábrica estaba en Ivrea y en 1911 presentó su primer modelo, la M1. Producían veinte máquinas a la semana. En 1912 contrataron al diseñador Teodor Wolf Ferrari que les hizo un cartel basado en el Art Nouveau, con el dibujo de Dante Allighieri señalando el modelo M1. En 1913 ya fabricaban 1.200 al año y tenían 200 trabajadores.

Como todas las de su época, las primeras máquinas eran armatostes hechos de metal que pesaban varios kilos, y que se convirtieron en la imagen de miles de compañías que inauguraban la era de las oficinas, así como de una fase nueva del periodismo que suprimía las libretas y los lápices. 

En los años veinte diseñó la máquina de escribir M20 que le permitió entrar de lleno en los mercados internacionales. No lanzó su portátil MP1 (Modelo Portatile) hasta 1932, y revolucionó el mercado por su funcionalidad: metal negro lacado al principio, pero luego gris, azul y rojo, algo que rompía con la estética tradicional de las máquinas de escribir. La idea vino de Adriano Olivetti, hijo del fundador y en cierta forma, un visionario.

Su padre le puso a trabajar de operario, a construir máquinas de escribir desde la escala más básica, pero no fue sino hasta 1932 que se convirtió en director de la empresa. Fue ese año en que lanzó la verdadera máquina portátil de Olivetti, un éxito tan rotundo que la empresa se convirtió pronto en una de las mayores de Italia. 

La mitad de las máquinas de escribir que se vendían en Italia procedían de Olivetti. En 1933 fundó el Departamento de Publicidad de Olivetti, para el cual trabajaron diseñadores como Xanti Schawinsky, Giovani Pintori y Teodor Wolf Ferrari. 

Después de la guerra, llegaría otro periodo de oro en el cual la empresa sacó lo que hoy son sus modelos más famosos: la Olivetti Lettera (portátil), y la Lexikon 80, para las oficinas. La Lettera fue mejorando con modelos posteriores hasta convertirse en una ultraportátil. Para algunas revistas especializadas como 'Typewriter Review', fue la mejor portátil del mundo. El modelo Lettera 32 fue calificado como "el Ferrari de las máquinas de escribir". 

En los años sesenta lanzó calculadoras, y un ordenador de sobremesa, el Programma 101. Pero estas noticias no pudieron ser disfrutadas por Adriano Olivetti, que falleció en 1960 durante un viaje en tren. Aparte de haber levantado un emporio industrial, se le conoce por su profunda fe en cambiar las normas económicas vigentes, y crear un sistema profundamente humano de relaciones laborales. 

Hoy, su obra industrial ha quedado bastante reducida. La Ciudad Olivetti en Ivrea donde se fabricaba todo, es hoy Patrimonio Histórico de la Humanidad, pero ya no es un complejo para trabajadores, sino una serie edificios vacíos que necesitan reparación. Olivetti ya no produce máquinas de escribir, sino algunos periféricos, pero sobre todo, es una empresa de gestión de datos. Es parte de Telecom Italia, una de las empresas más grandes del país. Pero para la memoria de los empresarios italianos, Adriano Olivetti fue un idealista y un amante del diseño. El Steve Jobs de Italia.

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