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Latitud

La NASA y AMLO no escapan de la Ley de la Gravedad

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La NASA y AMLO no escapan de la Ley de la Gravedad

Me encantan las novelas de ciencia ficción, pero me aburren sobremanera las historias de cómo llegó el hombre a la Luna. 

Fue un gigantesco agujero negro de recursos públicos. 

Entonces, ¿por qué ayer no dormí leyendo un nuevo libro sobre la NASA? 

Te los explicaré rápidamente.

Apréndete de memoria este nombre: Lori Garver. Fungió como administradora adjunta de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) de 2009 a 2013. 

Público sus memorias el pasado mes de julio y las títuló: Escaping Gravity. Hasta ahora el libro no se ha traducido al español. 

No es un libro sobre astronautas flotando en el espacio, ni sobre las maravillas del cosmos, ni aborda la posibilidad de irnos todos a vivir a Marte. 

Garver tampoco desmonta la teoría conspiratoria de que Neil Armstrong nunca pisó la Luna, sino que fue un montaje de Stanley Kubrick en un set cinematográfico (si tú te la creíste, pobre de ti). 

Lori narra más bien su calvario  burocrático. Y explica cómo se esforzó para desazolvar un pantano gubernamental. Es tan honesta en sus juicios que llega a ser brutal. 

¿Sabías tú que la NASA estuvo tan pésimamente administrada incluso en sus mejores épocas, hasta llegar a ser un enorme elefante blanco? 

¿Sabias tú que los contribuyentes cayeron embobados con el cuento de que pronto se haría realidad Star Trek cuando el presupuesto de la NASA tenía más fugas que un acueducto mexicano? 

Apunta las principales denuncias de Lori Garver mientras estuvo en la NASA: sobraban cargos en la nómina, no había planeación ni diseño de políticas públicas y reinaba la corrupción y la flojera. 

¿Te hacen sentido las quejas de Lori? ¡Seguro que sí! Sin embargo, el diagnóstico de esta mujer, a quien amo con todo mi corazón desde ayer, me resultó inesperado. 

Tanto, que me levanté del sillón y terminé el libro a las 04:00 am, caminando de un lado a otro del cuarto. 

Créeme, esta mujer dice verdades como lápidas. 

Para empezar, según Garver, la NASA está llena de científicos y matemáticos. ¿Cómo? ¿Esto es malo? Lo es, desde el momento en que ninguno de estos sabios sabe cómo administrar un organismo público. 

No tenían ninguna experiencia en el gobierno. Y la NASA (hay que recordarlo), forma parte del gobierno de EUA. 

A Lori Garver se le ocurrió asociar la NASA con SpaceX (la empresa privada del loco de Elon Musk) y la mayoría de sus colegas pusieron el grito en el cielo. 

Ella les tapó la boca con la siguiente respuesta: "vamos a ahorrarle dinero a los contribuyentes; no gastemos un solo dólar más en proyectos inútiles". 

Cuando Lori Garver tituló su libro "Escaping Gravity" no se refería a escapar de la Ley de Gravedad sino de escapar de otra mucho peor: la Ley del Menor Esfuerzo. 

Las cosas aún no han cambiado para bien en la NASA. Tampoco han cambiado para bien en México. 

En la 4T no abundan los científicos ni los matemáticos sino los tránsfugas del viejo PRI. Así de simple. Nada más vean el acarreo priista del proceso interno de Morena del pasado fin de semana. 

Para soñar con pisar la Luna hay que aprender a ser primero funcionarios públicos honestos y bien preparados. 

Lori Garver buscó cómo transformar la NASA y ayudó a lanzar una Nueva Era Espacial para EUA.  

Busquemos cómo transformar el régimen ya caduco y ayudemos a lanzar una Nueva Era Política para México.

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