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Opinión

La nueva guerra civil

Opinión

La nueva guerra civil

Por su relevancia y vinculación con nuestro país, las tres guerras civiles mejor recordadas en México son la guerra civil de Estados Unidos, cuya bandera más conocida es la de la abolición de la esclavitud como fuente de riqueza y que dejó más de 800,000 muertos como herencia dolorosa. La guerra civil española, cuyas causas diversas como la religión, lucha de clases y militarismo dominante ocasionaron más de medio millón de muertes conocidas y le sobrevive una lucha vigente por encontrar los cuerpos de los trascendidos. Y la Revolución mexicana, en la que se alzó un partido del pueblo contra una dictadura que acentuó las diferencia entre ricos y pobres. En esta, más de un millón de muertes fueron la lamentable herencia.

Las guerras armadas son muy estruendosas, al igual que las detonaciones de los instrumentos que se usan, sean estos tanques, metralletas o bombas. Pero no son, ni las únicas, ni las más dolorosas.

Recuerdo con tristeza que Afganistán fue una "llamarada de petate" para los derechos humanos hace apenas unos meses, cuando Estados Unidos de América decidió retirar a sus tropas del país, dejando una oleada de crímenes y abusos en manos de quienes detentan el poder y un saldo de más de 20,000 muertos. El silencio finalmente llegó porque ahora nadie denuncia. En la actualidad no es una guerra armada y escandalosa, pero el que no nos demos cuenta en las noticias, no quiere decir que no estén ocurriendo crímenes allá.

En tiempos como los que vivimos, las redes sociales ya son más que una herramienta de comunicación entre los ciudadanos y, con ellas, hemos podido enterarnos de los avances y retrocesos de la Guerra de Ucrania, un golpe de Will Smith, un golazo de Cristiano Ronaldo, la eliminación de Italia para el próximo Mundial, un animal en peligro de extinción luchando por su vida o cualquier expresión artística a tan sólo unos segundos de que ocurrió en el otro lado del mundo.

Las ventajas de las redes sociales son muy amplias y de innegable aporte a las condiciones de comodidad de los seres humanos, ya sea para educación a distancia, entretenimiento, conocer rarezas o puro y delicioso chisme.

Sin embargo, es a través de las redes sociales que se presenta una de las guerras civiles más desgarradoras de la historia de la humanidad y de mayor cobertura territorial y poblacional del mundo.

La herencia de las redes da para mucho más que el segundo destino las personas que ya trascendieron de este plano para encontrarse en el cielo, el edén o la luz. Los trastornos de conducta que vivimos hoy ameritan un alto en el camino.

El ciberacoso, también llamado cyberbullying, es tan trascendente en el mundo que una persona que no conoce a otra, le puede ocasionar daños personales que difícilmente podrá reparar por sí misma ni en el corto plazo.

Una molestia, una amenaza, un insulto, un abuso, una humillación, avergonzar, suplantar, discriminar o burlar, son las más frecuentes causas de un trastorno de conducta para los agredidos u ofendidos, quienes traducen esto en males mentales que perturban su salud.

Y lo más triste de ello, es que puede ser por causas tan simples que no soportan el menor análisis frío y calculador, porque puede ser por tus aficiones, tu sexo, tu origen, 

orientación sexual, ideología política, rasgos físicos, habilidades sociales, ocupación o por lo que sea.

Y no pienses que lo hacen sólo personas que no tienen educación o que cuentan con un nivel social, económico y cultural bajos, porque está en todas partes a lo largo y ancho del mundo.

La incertidumbre de alguien con ansiedad, la aversión a enterarse de lo que pasa en la realidad de un esquizofrénico, el bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza asociados a la depresión, la baja autoestima derivada de la inseguridad, están más presentes que nunca, y la tristeza es mayor porque, aunque todos tenemos el antídoto para curar cada una de estas aflicciones, no siempre lo reconocemos, porque ni cuenta nos damos.

Para eso hay que fijarnos mejor y, ya sea que uses o elijas ver Instagram, TikTok, Facebook, Twitter, WhatsApp o cualquiera otra, no requiere el menor de los análisis para concluir que hay bullying.

Andemos con más cuidado antes de emitir un juicio, una respuesta agresiva, un chiste de mal gusto o una expresión que minimice a nuestro interlocutor, porque del otro lado hay una persona de carne y hueso que recibe cada expresión como una bala atravesando su corazón.

Las estadísticas dicen que se ha disparado la ansiedad y la depresión entre los jóvenes más que en otros segmentos poblacionales y tiene sentido que sea entre adolescentes y jóvenes adultos que se encuentran en plena construcción de su autoimagen y forma de vivir el resto de su vida cuando reciben estos "disparos" que les destrozan.

Si sientes que debes entrar a tu red social urgentemente porque "te estas perdiendo de algo", piénsalo dos veces, porque lo mejor de ti lo encontrarás en ti. No es gratis que la canción de Lennon-McCartney All you need is love siga vigente como un himno a la humanidad desde 1967.

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