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Opinión

La 'passiv hause'

Opinión

La 'passiv hause'

Si tomamos un diccionario, una casa pasiva o hábitat pasivo es un tipo de construcción para el que se utilizan recursos de la arquitectura bioclimática y una eficiencia energética superior a las usadas en las viviendas convencionales. Estas construcciones están diseñadas para aprovechar al máximo la luz natural y la radiación solar, tienen un nivel alto de aislamiento y una renovación del aire a través de un sistema de ventilación con un recuperador de calor. Una casa pasiva consigue ahorrar entre un 70 y un 90% del consumo energético.

Este tipo de casa está construida según los principios del estándar alemán Passivhaus, de ahí toma el nombre, que indica que hay que tener en cuenta las condiciones climáticas y geográficas de cada lugar, como, por ejemplo: tener una buena orientación, captación y protección de la radiación solar, un alto grado de aislamiento y una buena estanqueidad del aire exterior de toda la edificación con carpinterías de alta eficiencia energética.

El concepto passivhaus surge en los años 90 en Alemania y permite construir una casa de este tipo de consumo casi nulo por un precio muy asequible. Solo es algo más elevado de precio el metro cuadrado (entre un 5% y un 10%) de lo que puede costar una construcción convencional pero que se amortiza en un corto plazo de tiempo (5-10 años) gracias al ahorro.

Para construir cualquier casa pasiva hay que realizar una planificación exhaustiva previa para lograr un diseño inteligente de la construcción. Una casa de este tipo bien tendrá temperaturas agradables constantes en el interior durante todo el año y se orientará en diseño para aprovechar recursos como la luz natural. Así necesitará menos energía para calentar, enfriar e iluminar que una casa convencional.

Los muros de estas casas tienen un espesor considerable que hacen que la pérdida de calor sea muy limitada. Las puertas y ventanas deben ser de primera calidad para garantizar la estanqueidad total y no perder "a través de ellas" calor o frío. En pocas palabras: sin puentes térmicos que favorezcan la pérdida de temperatura.

Con relación a la calidad del aire y esa idea acerca de que no es preciso ventilar en una construcción bioclimática y sostenible de este tipo, está el concepto de renovar el aire y mantenerlo limpio y sano para que al respirarlo tenga la máxima calidad. ¿Cómo se consigue? Con sistemas de ventilación mecánica, que renuevan continuamente el aire interior. Todo esto garantiza la calidad del aire que respiran las personas ya que al estar en constante renovación y filtrado está libre de CO2, COVs, polvo, suciedad, polen, etc. Esto es beneficioso para todos, pero especialmente para las personas alérgicas en el caso del polvo y polen. También la baja concentración de CO2 y COVs reduce la sensación de cansancio, dolores de cabeza, irritación en ojos o sequedad del sistema respiratorio.

Los interiores también tienen en cuenta el bienestar. Así, se opta por instalaciones eléctricas bio-compatibles, que evitan campos electromagnéticos. Se usan materiales libres de lo que se conoce como COV’s, que son Compuestos Orgánicos Volátiles perjudiciales para la salud, presentes por ejemplo en barnices y pinturas. ¿Tú como contribuyes con estos temas con tu vivienda?

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