OpenA
Carrera por el Imperio

La ‘separación productiva’ entre EUA y China

Carrera por el Imperio

La ‘separación productiva’ entre EUA y China: rédito político sobre argumento económico

A partir de 2018, EUA inició una acelerada imposición de sanciones y límites a sus importaciones y exportaciones con China. Abarca a sectores productivos, materias primas, tecnología y telecomunicaciones, servicios financieros, inversiones, manejo de datos, entre otros. 

Los argumentos son múltiples, incluyen supuestas prácticas desleales de comercio como subsidios gubernamentales, robo de propiedad intelectual, y hasta violación de derechos humanos en los procesos productivos. Además, el sector empresarial comienza a asumir mayores impactos. 

Ambos países están avanzando en mecanismos o legislación para incrementar significativamente el escrutinio a empresas e inversiones en sus países, con el fin de proteger sus intereses, tecnología, y seguridad. Existe ya también inclusive un nivel de desconfianza entre ambos países sobre los viajes de negocios. Analistas consideran que ambos gobiernos continuarán estableciendo más mecanismos de protección, y mencionan situaciones específicas de diversos aspectos y sectores. Por ejemplo, EUA ha avanzado en un mayor control de la inversión extranjera directa con relaciones directas o indirectas de inversionistas chinos, pero aún falta mejorar el control del destino de inversiones estadounidenses en otros países, que directa o indirectamente apoyen industrias clave de China. 

En el sector de tecnología, el intercambio de información, junto con los servicios de resguardo en la “nube”, son otro aspecto a considerar. El uso local y global de monedas digitales de ambos países, forma parte también de la agenda de regulaciones. 

Mi análisis y prospectiva: Es de esperarse que la lista de sectores regulados o protegidos entre ambas naciones continúe creciendo. El tema ya está politizado también en ambos países. En el marco de las elecciones de medio término en EUA, este es uno de los pocos temas donde coinciden el presidente Joe Biden, demócratas y republicanos, por lo tanto el debate gira en torno a cómo robustecer las medidas para competir con China, y por su parte, China aplicará represalias similares, previo a la reelección de Xi Jinping para su tercer periodo a finales de este año. 

Ambos presidentes necesitan demostrar a su sociedad acciones contundentes. Si la problemática se analiza de manera independiente, pudiera decirse que el proteccionismo no tiene sentido en términos de beneficio económico, pero sí en rédito político y electoral. La estrategia “tit-for-tat” continuará, y en el mediano plazo se conformarán nuevas regiones de producción, provisión y comercio para las dos economías más grandes del mundo. 

Los países que sepan sobrellevar una relativa neutralidad con ambos, podrán aprovechar diversas oportunidades de crecimiento de sus exportaciones y aprovechamiento de precios competitivos de ciertos insumos de importación. Las empresas transnacionales que de alguna manera tienen relación con EUA y China a la vez, deberán considerar en sus decisiones de inversión, provisión de insumos, y uso de tecnología y servicios, evitar incurrir en acciones que sean contradictorias o consideradas como una falta a las nuevas limitaciones y regulaciones de estos dos países. 

Todo indica que la nueva etapa de relación económica entre EUA y China es una “separación productiva”, basada en mantener la dependencia mínima y básica de productos y servicios para los cuales ambos países aún no tienen una alternativa de suministro suficiente y estable.

×