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Neurosis compartidas

La sociedad del olvido, no seas parte de ella

Neurosis compartidas

La sociedad del olvido, no seas parte de ella

Creo que siempre recordamos más lo que nos conviene que lo que no. De chica prefería olvidar un regaño de mis padres y sólo recordaba lo que más me hacía feliz. Así somos.

Pasan los años y sucesos –no tan satisfactorios– llenan nuestra memoria.

Algunos logran marcar nuestro carácter, pero otros tantos sólo los dejamos en un limbo. Ni se van ni se quedan.

Susan Sontag, escritora y ensayista estadounidense, decía: “la memoria es, dolorosamente, la única relación que podemos sostener con los muertos’’. Entonces, ¿por qué nos quieren obligar a olvidarlos?

Hablo de todas esas personas a las que les han arrebatado la vida. Que son un número en las guerras, conflictos… que están guardados en carpetas de investigación.

La amnesia de gobiernos y ciudadanos (tantos que espanta) está creando una sociedad de olvido que sólo gusta de vivir el momento sin reflexionar lo sucedido.

Que pasa de una epidemia, a una guerra, a una pelea de barras, a protestas que no comprende y terminan en un fin de semana en el que buscará divertirse ‘‘cueste lo que cueste’’.

Y así todo se olvida. No es que no se divierta uno, pero ¿aprendimos algo de cada suceso?

Querer entender lo que sucede en el mundo, en nuestra sociedad no es sólo leer a quienes comparten nuestro punto de vista, es buscar todas la vertientes. ¿Tú lo haces?

El martes el grito de miles de mujeres que salieron a las calles a exigir seguridad y derechos volvió a poner a esa sociedad desmemoriada como un juez que sólo señala sin escuchar, sin ver.

Lo que incomoda se ignora.

Lloran por paredes y no por mujeres muertas. Incomprensible. Se pelean en redes con quienes apoyan un movimiento que nace de la injusticia y la violencia. Muchos hacen comparaciones absurdas en las que siempre importa más lo material que la vida misma.

En los últimos años he aprendido a ser empática con todos los temas, con todas las exigencias sociales y aunque quisiera protestar por eso y más, sólo me apunto en las que vivo en carne propia, porque las conozco de experiencia. Así que hombres, ¿por qué opinan sobre cómo deben de actuar las mujeres en su lucha? No lo hagan, hagánse a un lado y aprendan.

Y para cerrar frase de algunas poetas, escritoras, filósofas que han marcado la historia del feminismo.

María Zambrano (1904-1991).

“Ha sido tan rápido el viraje de la mujer en sus exigencias que el hombre descentrado e inadaptado no sabe o no quiere colmarlas. Pero, al menos, ¡que no nos maten!”.

Simone de Beauvoir (1908-1986)

“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad, sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, ese día el amor será para ella fuente de vida y no un peligro mortal”.

Graciela Hierro Pérezcastro (1928-2003)

“Ser feminista radical, ese es el feminismo mío; ni existencialista, ni marxista, ni socialista, ni liberal, ¡ni, ni, ni! Feminista radical que permite descubrir en verdad qué queremos las mujeres’’.

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