OpenA
Irreverente

La tempestad que viene 2ª Parte

Irreverente

Los Cabos, BCS.- Lo que les voy a platicar son conclusiones de un análisis profundo; espero que Everardo Elizondo y Arturo Herrera me lo refuten, con datos.. si es que pueden. Arre:

Los ingresos esperados por la 4T para el Ejercicio Fiscal 2020 están enlistados en la Ley de Ingresos de la Federación.

Tales estimaciones se realizan después de muchos cálculos y reuniones en Hacienda y el SAT, y como buen economista, Herrera tiene que partir de supuestos, estimaciones y evaluar todos los factores que influyen en los ingresos del gobierno, desde tasas de interés externas e internas, crecimiento de la economía mexicana y la de EUA, principalmente, y el reforzamiento de la recaudación, comportamiento de la economía informal, precios del petróleo y más.

En el modelo económico convencional se considera cierta holgura para imprevistos, como las coberturas para el precio del petróleo.

Pero ningún economista contempló el brutal golpe de la pandemia.

Nos agarró desprevenidos, desorganizados y amodorrados.

Detonemos los detalles: los ingresos esperados por los gurús económicos respecto al ISR son de $1,846 billones de pesos para éste año; el gobierno no ha resentido todavía los efectos del bicho, porque las empresas han tenido que usar su Coeficiente de Utilidad del año 2019; es decir, si tuvieron un margen de utilidad neta del 10% el año pasado, ése margen lo deben seguir utilizando en 2020, sin importar las pérdidas.

Qué chulada para el gobierno, pero qué lamentable para las empresas porque tienen que anticipar impuestos sobre una utilidad que no están teniendo.

Si las cosas no se complican más, y las compañías mexicanas, grandes y pequeñas, cierran el año con una baja de 60% de las utilidades del año pasado, implicaría que dejarán de pagar de impuestos, más de $1 billón de pesos, sí, un millón de millones.

Aunque la cosa puede ponerse peor… ¿ya vieron que FEMSA reportó pérdidas por primera vez en 20 años?

No hay crucifijo ni escapulario ni santo al que le rece AMLO para evitar que en sus cuentas de 2021 le falte $1 billón de pesos. Ni acabando con la corrupción se va a ahorrar otros $500,000 millones.

El recorte presupuestal es sanguinario y lo será más el año que viene.

Si el presidente no quería endeudarse, lo va a tener que hacer en términos absolutos o en términos relativos.

A esto, agréguenle los condimentos que ya conocemos: su terquedad con la refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto Santa Lucía hoy –por el bicho– totalmente innecesario, las ayudas a los ninis, su pleito con las energías renovables. Todo esto y más han ahuyentado a la inversión al igual que la cancelación de la planta de Constellation Brands.

Y si encima Pemex o México como país, o los dos, pierden su grado de inversión, ahora sí, en su mera madre.

En el alucinado modelo económico de la 4T, donde las cosas pintan de negro, a lo que viene, hay que agregarle la caída en la recaudación del IVA, el desplome de la inversión privada y los males políticos que se avecinan como tempestad para el dueño de Morena.

Para amolarla de acabar, la reciente visita de AMLO a Trump le dolió grueso a Joe Biden, y si éste gana las elecciones, se la va a cobrar carísimo a México.

Si en tiempos de Echeverría la economía se manejaba –mal– desde Los Pinos, hoy se opera –peor– desde Palacio Nacional y ante esta desgracia, Virgencita ¿a quién rogamos?

Aunque los gringos tienen sus propios problemas, serían nuestra única salvación, pero ya ven cómo siguen coqueteando los camaradas de la 4T con los enemigos de EUA. 

La IP percibe tal situación y por eso voltean pa’l norte, y están moviendo –como nunca– sus empresas y negocios hacia EUA para desde allá exportar al mundo.

Sergio Arturo Vela, director de Bufete Internacional Corp, con oficinas en Houston y Monterrey, no se da abasto para atender a la oleada de empresarios que recurren a su firma para instalar sus negocios en EUA.

El gobierno está sangrando a México con su formulita de Coeficiente de Utilidad, como dije anteriormente.

Ya canceló a ProMéxico y el fomento a las exportaciones es nulo; no hay de otra, tenemos que rascarnos con nuestras propias uñas.

Podríamos decir que si el gobierno no ayuda, que tampoco estorbe, pero... ¿ya intentaron sacar una cita con el SAT? No hay disponibles, o sea, que si alguien quiere obtener su RFC para una empresa nueva, no ha podido desde hace tres meses. 

Esto nadie me lo cuenta, lo estoy viviendo en carne propia porque voy a detonar una muy pronto. ¿Se fijan cuántas oportunidades de inversión se pierden debido a esto?  

¿Se dan cuenta los de la 4T de la frustración de un empresario que en plena pandemia en EUA consigue allá su EIN (equivalente al RFC) en 15 minutos en la página del IRS y aquí se jala los pelos porque no puede hacerlo en meses. Esto es una mentada de madre republicana.

CAJON DE SASTRE

“Esperemos lo mejor, pero preparémonos para lo peor”, dice la irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com

más del autor
×