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Pensando en la gente

La UANL debe proteger a sus alumnos

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La UANL debe proteger a sus alumnos

El Dr. Santos Guzmán López, rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) tiene la obligación de garantizar un regreso a clases seguro. Debe tener una visión a corto y largo plazo para evitar que los estudiantes y el personal docente pongan en riesgo su salud; debe tomar decisiones consensuadas con la comunidad académica para generar tranquilidad, resiliencia e integración. Es el responsable de velar por la seguridad de la gran familia universitaria. Sin embargo, en las medidas para prevenir la pandemia y retornar a las clases presenciales, la Universidad navega como un barco sin rumbo, veamos a continuación lo que ha pasado en 2022:

1) A principios de este año, la Rectoría anunció el regreso a clases a partir del 17 de enero de forma aleatoria; es decir, los alumnos podían decidir si retornaban a las aulas o seguían tomando clase en línea. Esta determinación provocó que muchos estudiantes foráneos tomaran la iniciativa de seguir en su casa hasta junio; por lo tanto, no contaban con hospedaje en la ciudad.

2. Sólo transcurrió un mes y el 14 de febrero cambiaron las medidas. Se estableció que el regreso a clases presenciales dependería de las condiciones de infraestructura de cada dependencia académica; es decir, que en algunas facultades o preparatorias podía regresar la mayoría de los estudiantes o, al revés, si los aforos no eran suficientes seguirían en línea y solamente se atenderían a pequeños grupos.

3. No pasaron ni 15 días y volvieron a cambiar su decisión, pero ahora con un giro completo: se determinó que a partir del 1 de marzo todos los 215,000 alumnos regresarían a las clases presenciales.

En lugar de tomar decisiones unilaterales, las autoridades universitarias debieron socializar las diferentes opciones para tomar con calma y pausa la decisión que beneficie a toda la comunidad universitaria, siempre poniendo en primer término a la salud.

Hay que recordarle al rector que nuestra Máxima Casa de Estudios es autónoma y libre de interferencias políticas, por lo que debe estar blindada de los caprichos del gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda. Su compromiso es con la comunidad universitaria, no con el mandatario estatal.

La decisión, tomada de una manera irresponsable, está provocando que los estudiantes que usan transporte público vivan un doble riesgo: viajar en las unidades totalmente repletas de personas y convivir codo a codo en los salones de clase. En algunas preparatorias los estudiantes están tomando la clase de pie o afuera de los pasillos, porque no hay suficientes mesabancos o los espacios son muy reducidos para recibir con la sana distancia a 40 o 60 alumnos.

Hay que señalar que muchas instalaciones, aulas, patios y jardines no están diseñadas para el aforo requerido, al día de hoy, la mayoría de los estudiantes

están aglomerados en las placitas, los pasillos y las cafeterías. Es un riesgo latente cuando todavía no se determina científicamente que la pandemia ha sido vencida.

Si el rector tiene vocación humanista y quiere trascender, no puede descuidar los protocolos sanitarios, debe retomar la decisión del 14 de febrero; es decir, que los aforos a las clases dependerá de la capacidad instalada de cada dependencia universitaria.

El alma de la UANL no es su infraestructura física, es su gente, por esto cuidémosla.

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