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Libros que suenan

Las intermitencias de la muerte

Libros que suenan

Las intermitencias de la muerte

"Lo habitual es morir, y morir solo es alarmante cuando las muertes se multiplican, una guerra, una epidemia..."- José Saramago.

Este año es uno especial que conmemora el centenario del natalicio del portugués José Saramago, que entre sus tantos reconocimientos merecidos fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura en 1998. 

Como parte de una serie de ediciones especiales en torno al escritor, la editorial Alfaguara ha vuelto a lanzar Las intermitencias de la muerte una de sus obras narrativas que se distingue por esa eterna indagatoria humana que significa la muerte y todo aquello que la circunda. 

Hablar de la obra de Saramago es internarse en múltiples pasajes de la reflexión, su mirada es aguda y semejante a la de un orfebre que trabaja con la palabra esas contradicciones de la vida y la muerte. 

Un día, en cierto país, nadie muere. El suceso desencadena incertidumbre entre todos sus habitantes. Los moribundos se quedan suspendidos en esa "elástica sutileza" del tiempo y nadie se explica cómo o porqué. 

Comienzan las primeras demandas para saber las dimensiones de lo sucedido, surge "el conocido impulso de recomendar tranquilidad a las personas a propósito de todo y de nada, de mantenerlas sosegadas en el redil sea como sea". 

Inquieren los periodistas, hablan los políticos, opina el cardenal, informa el economista, y así va burbujeando una trama que avanza evaporando humor e ironía, diálogos que generan a los lectores una atmósfera compleja entre la angustia y el enigma. 

Saramago prosigue la historia, "La muerte tiene un plan", la muerte tiene un disfraz, una identidad, una misión que a lo largo de la historia vuelve repentina a provocar en los personajes divertidas reacciones acompasadas, también, de desenlaces inesperados. 

Ese entresijo para definir la intermitencia de la muerte convierte a la novela en una de las más profundas y significativas introversiones literarias en la obra de Saramago. 

Vivir sin "el miedo cotidiano a la chirriante tijera de la parca" no es garantía de un paraíso, el espíritu busca descanso, el cuerpo tiene su finiquito y la idea del no morir proclama un mundo paralelo imaginable tan sólo en la literatura. 

La propia consumación de la vida depende de la misma consumación de la muerte, Saramago nos expone con ese encanto y soltura que le protagoniza, el dilema y la filosofía para comprender que también sucede la magia del amor.  

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