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Siete Puntos

Las lecciones de Chile

Siete Puntos

Las lecciones de Chile

1. Vayamos al contexto. En 2020, el 78% de los votantes chilenos aprobó iniciar un proceso para cambiar la Constitución de ese país, heredada de la dictadura pinochetista. La asamblea constituyente, con una fuerte presencia de la izquierda y de grupos independientes, propuso un texto –calificado de radical y demasiado avanzado– que ha sido rechazado el pasado domingo por un 62% de los participantes en el plebiscito. Son varias las lecciones que este inusual hecho nos da a las democracias del mundo entero, en especial a la nuestra.

2. En primer lugar, el presidente Gabriel Boric, que había impulsado la propuesta, hoy llama a la unidad y al diálogo nacional. Si bien es cierto que la redacción no refleja en su totalidad las posiciones del nuevo mandatario –gravita más en el centroizquierda–, también lo es que él y su grupo gobernante veían el ejercicio democrático como una suerte de aprobación a estos primeros seis meses al frente del gobierno chileno. El presidente entrante no ha pedido que se anule el referéndum, ni ha desacreditado a la autoridad electoral que lo califica.

3. Una segunda enseñanza tiene que ver con el comportamiento del electorado. El hecho de haber votado por un candidato de apenas 36 años, líder estudiantil, abiertamente de izquierda, y fundador en 2013 del movimiento MARCA, que buscaba redactar una nueva constitución política para Chile, mediante el establecimiento de una asamblea constituyente, no significó otorgarle al nuevo mandatario una carta de aceptación absoluta para todas sus propuestas. Sí votamos por ti –le dicen los chilenos a su presidente– pero no por todo lo que sugieres.

4. Hay un tercer llamado de atención a los partidos políticos y funcionarios que, más o menos radicales, se montaron en el proyecto Boric. Están aprendiendo que detentar el poder no les garantiza hacer lo que les venga en gana. De hecho, y apenas a medio año de gestión, el nuevo gabinete chileno ha sufrido importantes cambios, tendientes a la moderación. Al menos seis nuevos ministros, todos de orientación centroizquierdista, y antiguos colaboradores de Michelle Bachelet, han sido incorporados al gobierno, para facilitar las negociaciones con el Congreso.

5. Una última enseñanza, me parece, tiene qué ver con la importancia que se le da a la Constitución. No estamos ante un texto que pueda ser modificado así como así, y los electores chilenos esperarían de la asamblea constituyente un mejor trabajo. La clase política en su totalidad ha salido raspada de este incidente, y no ha aparecido a la altura de las circunstancias. Los ciudadanos de a pie, conscientes de lo que significa una Carta Magna, han superado a los políticos de profesión, restregándoles su mezquindad y falta de profesionalismo.

6. Las lecciones para México son evidentes. Todos los actores: presidente, ciudadanos, partidos e instituciones electorales, diputados y senadores, podemos vernos reflejados en la actual coyuntura chilena, y debemos aprender de su experiencia. Ojalá entendamos que, en política y en la vida, apoyar no significa privarnos de disentir, respaldar no nos impide criticar, y apostar por un proyecto nos exige darle seguimiento para purificarlo de sus desviaciones. Que no temamos disentir, que no nos molestemos cuando difieren de nuestros puntos de vista.

7. Cierre icónico. Y a propósito de la Constitución. El debate en torno a la prisión preventiva es un claro ejemplo de lo que significa analizar con mucho cuidado cualquier cambio en ella. Necesita responder a las exigencias actuales. Si la lógica dice que se debe impedir la fuga de un poderoso sospechoso, y por eso se le encarcela mientras se le juzga, la realidad nos indica que esos especímenes no están en prisión, sino pobres que no disponen de un buen abogado que los defienda.

papacomeister@gmail.com

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