OpenA
Buhedera

Las recetas del doctor Kellog

Buhedera

Las recetas del doctor Kellog

(bit.ly/3vAuEGp)

"Masturbarse es hacer el amor a la persona que uno más quiere".- Woody Allen.

MENS SANA IN CORPORE SANO decía un latinajo acertado. Y para tener un cuerpo sano hace falta un control de los excesos, hacer deporte regularmente, tests médicos periódicos y una buena alimentación. Y para llevar a cabo esta última parte hay que seguir un consejo castellano viejo, desayunar como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Y un buen desayuno y ya para terminar esta escala descendente que parece que no va a ninguna parte, ha de tener lácteos, fruta, fiambre, zumos, yogur y cereales; y si hablamos de cereales hablamos de los Kellogg´s Corn Flakes. Internacionalmente conocidos y consumidos pequeños copos de maíz aplastados, tostados y azucarados. Consumidos en todas las mesas del mundo, los cereales del ´gallo´ pueden ser acompañados de leche, de yogur, azúcar, sin azúcar, con miel, con frutos secos, con cacao, con prácticamente cualquier cosa que la mente pueda imaginar, y llevan siendo los reyes de los desayunos desde hace más de 100 años, desde el día en el que el cirujano adventista John Harvey Kellog ideó un alimento sano, ligero y suficientemente satisfactorio como para erradicar en los hombres el impulso a masturbarse.

Los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día son desde hace un siglo y medio una rama del cristianismo que se pasan unos a otros como si de una patata caliente se tratase, no son católicos, no son protestantes, ni calvinistas ni metodistas, son una forma extraña de fijistas que aparte de no alterar una sola línea del antiguo testamento como dogma y verdad absoluta exenta de juicio o interpretación teológica, que combinan con bastante arte sus sueños apocalípticos como una forma de acabar con el pecado con una sana alimentación. 

Corría finales del Siglo XIX, EUA, concretamente Michigan, ya hemos visto a vuelapluma cómo se las gastaban en Inglaterra por aquellos años, pero al otro lado del Atlántico las cosas eran un poquito más variopintas. Los hermanos Kellogg eran adventistas hasta la médula, y tenían tanto pánico a pecar que se asume que el hermano que nos toca hoy, el doctor John Harvey Kellogg, murió célibe sin llegar a consumar el matrimonio hasta el punto de adoptar los hijos con tal de no caer ante el impulso natural de la carne. 

Ya había ganado cierto renombre en la zona cuando estuvo al frente del Battle Creek Sanitarium, que era un híbrido indefinido de psiquiátrico, balneario y hospital tradicional regido de acuerdo con las creencias nutricionistas adventistas. J. H. Kellogg, convencido de que una inestabilidad cerebral podía ser curada con una buena limpieza del intestino, inventó una máquina con la que depuraba los intestinos metiendo a una presión de casi un fueraborda agua tanto por la garganta como por el ano del paciente terminando con una gran dosis de yogur en el recto para que las bacterias del lácteo terminasen de depurar las entrañas del lunático.

×