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Opinión

Las tierras raras y el futuro

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Las tierras raras y el futuro

La discusión sobre la nueva reforma energética mexicana, que algunos han llamado contrarreforma, generó algunas olas de marejada sobre la industria eléctrica del país y el mercado eléctrico mayorista, pero con ello trae también, como apartado extraño, el que en la propuesta se contiene el debate acerca del desarrollo de una industria minera poco convencional pero de gran demanda: el litio.

En México hay reservas probadas de litio en varias zonas del país, pero la única zona que ha dado viabilidad a su explotación es la del oriente de Sonora. Una batalla por el control de la producción del litio se ha desatado en el mundo y parece que acá, como si fuera un efecto de huracán, nos llegó sólo la cola de esa tormenta, porque México puede convertirse en un gran productor de ese mineral que será útil en la fabricación de almacenadores y conductores de energía como los frecuentemente usados en la industria automotriz y de dispositivos como tablets y smartphones.

China sólo produce el 7% del litio mundial, con únicamente el 20% de las reservas recuperables. Por algo se les antoja venir a México, supongo.

Esta “tormenta” ha sido muy mal valorada y muy mal dimensionada por la mayoría de los gobiernos, por no decir que los ciudadanos ni nos damos por enterados, dejando de lado una de las más grandes batallas que hoy se libra en el mundo por la evolución de la industria nanotecnológica y electrónica.

Hablo de la proveeduría de “tierras raras” y su consumo cada vez más elevado.

Pero, ¿Qué son las tierras raras y porqué se han convertido en el eje de la batalla tecnológica entre EUA y China?

Cuando tú y yo estábamos en la escuela secundaria y un poco más en la preparatoria, repasábamos la tabla periódica con desgano, porque lo que pensábamos era que nunca la usaríamos en la vida real. Bueno, pues el destino nos alcanzó a toda velocidad.

Las tierras raras son “los cuadritos” que están en la parte baja de la tabla periódica y son 17 elementos altamente comunes en la corteza del planeta, pero que por su poca concentración, son también difíciles de obtener con minería tradicional. Y como es necesaria para su refinación una inversión económica alta, pues no cualquiera participa del mercado.

Las “tierras raras” sirven para la industria aeroespacial, los aerogeneradores eléctricos, el armamento de alto rango, la producción de televisores a color, tablets, smartphones, industria médica, nanotecnología, baterías de autos y cientos de usos que tenemos en elementos de nuestra vida cotidiana y ni nos imaginamos que las contienen.

¿Unos ejemplos para situarnos?

El itrio es un elemento de tierras raras que se utiliza en muchas aplicaciones vitales, como los superconductores, los poderosos láseres pulsados, los medicamentos para el tratamiento del cáncer, los medicamentos para la artritis reumatoide y los suministros quirúrgicos.

El neodimio se usa con praseodimio para crear algunos de los imanes 

permanentes más fuertes disponibles y que se encuentran en la mayoría de los vehículos y aeronaves modernos, así como en productos electrónicos de consumo populares como auriculares, micrófonos y discos de computadora.

Holmio, es usado en imanes y láser, control nuclear y microondas. Erbio, se usa en láser y fibra óptica. En fin, no es una clase de química, por lo que aquí cierro los ejemplos.

En números de alarma, China concentra el 97% de la producción de “tierras raras” y la demanda mundial no deja de crecer ni dejará de hacerlo, pues desde que la pandemia apareció, también se disparó el consumo de monitores, lentes, cámaras, teléfonos, videojuegos, etcétera.

¿Y por qué EUA habría de preocuparse?

La industria automotriz: Los vehículos de última generación son un 40% de contenido electrónico y la ausencia de chips les ha pegado de tal forma que se ha frenado la producción de autos y, hay que decirlo, un avión militar también de última generación lleva un 3% de su estructura con “tierras raras”, por mencionar los ejemplos más notorios. ¿Aceptaría EUA depender de China para producir sus aviones de guerra?

La guerra es de pronóstico reservado, pero ya comenzó y nosotros en México deberíamos tomar previsiones de las implicaciones que esto tendrá, porque estamos de vecinos de uno de los guerreros y somos el país al que China le ha echado el ojo como objetivo de algunas de sus inversiones, así que, tengamos muy claro que el vecino nos va a preguntar de qué lado estamos, “¿Conmigo o contra mí?”.

Estos tiempos atípicos nos introducen a discusiones atípicas que no estamos acostumbrados a tener, pero ya es tiempo que los gobiernos nacionales de los países latinoamericanos le pongan atención a la trascendencia de los temas y pleitos que, por supuesto, ya están entre nosotros.

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