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Latitud

Layda: ¿gobernar es un show de YouTube?

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Layda: ¿gobernar es un show de YouTube?

Román Gubern acuñó el vocablo: "Estado/espectáculo", que quiere decir la sustitución de gobernar por el barroquismo plástico del vedetismo. Todo es mejor si se viraliza en redes. 

Ahora resulta que la política la definen los Martes del Jaguar y doña Layda Sansores también lucra con el espionaje televisado (por muy asquearte que sea lo exhibido). 

Disfrutamos del Estado/show como si fuera política pública y de los gobernantes como versión tropical de Oprah Winfrey. 

¿Ya no hay para más? 

En realidad gobernar siempre fue un espectáculo, en el sentido de transformar la imagen en poder. 

El lucimiento de los gobernantes ha constituido siempre una forma de gobierno. 

Y el poder, como decía Bertrand Russell no se extingue, sólo se transforma. Como la energía, o como Layda o Peña Nieto (que son lo mismo). 

Las democracias bananeras necesitan del gobierno/espectáculo para legitimarse y ganar cierto sex-appeal que confunden con carisma.

Así, Layda, enamorada de las cámaras, mientras que otros colegas suyos están enamorados del negocio, pero las cámaras los rechazan o son rechazados por ellas. 

Hoy es evidente que lo que más se vende en política es un rostro, una personalidad, el gobernante/espectáculo. Y el espionaje telefónico (¿que no era delito?). 

El gobierno/espectáculo es lo último que mantiene a los mexicanos interesados por la política, y es lo que mejor oculta al verdadero gobierno, ése que sólo es una oficina siniestra donde se hace todo por armar contratos a conveniencia personal. 

Se siguen usando mucho los discursos, pero preferimos el gobierno/espectáculo, el gobierno/show, al gobierno en prosa. 

La cultura visual de Instagram es una gloriosa forma de incultura.

El gobierno ya no aspira a convencer (ideología) sino a fascinar (show), cada mañanera o cada martes. Lo mismo da. 

Los políticos quieren fascinarnos con un medio sin mensaje, para que puedan despacharse a lo grande con los recursos públicos.

¿Es falso que la gente, además de votar, piense?

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