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Pensando en la gente

Línea 1 del Metro ya es carcacha

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Línea 1 del Metro ya es carcacha

Hace 30 años se construyó la Línea 1 del Metro, durante la gubernatura de Jorge Treviño Martínez (1985-1991). El 25 de abril de 1991, se concluyó la mayor parte de la línea con dirección de San Bernabé, en Monterrey, hasta la Exposición, en Guadalupe. El 17 de junio de 2002, durante la administración de Fernando Canales Clariond (1997-2003) se concluyó la ampliación de un ramal de San Bernabé a Talleres. La línea comprende una longitud de casi 19 kilómetros, totalmente superficial, con 19 estaciones y un tiempo estimado de 38 minutos para recorrer toda la línea. 

En sus memorias “Busqué siempre lo mejor para Nuevo León”, el exgobernador Treviño Martínez destaca: “El Metro que construimos resultó más barato por kilómetro de cuantos metros se habían construido hasta entonces”. Más adelante aclara: “Nos inclinamos por un Metro primario, no un tren bala, ni rápido, ni sofisticado como quizá lo es el de la Ciudad de México; de ahí el increíble ahorro que obtuvimos”. En referencia a la importancia de contratar empresas locales subraya: “Con la obra del Metro nacieron empresas regiomontanas. Como nadie había hecho cóvelas, se unieron algunos constructores como los Lobeira, Maíz Mier y Garza Ponce; desarrollaron técnicas que antes no se conocían y montaron una fábrica de esos elementos constructivos que se utilizarán en el Metro”. 

Esta obra fue un gran logro de la ingeniería regiomontana, se pudo realizar en un periodo corto, disminuir los costos sin perjudicar la seguridad de los usuarios y, lo más importante, genera considerable ahorro en los traslados. Para mantener la eficacia y seguridad de los trenes, la infraestructura y las instalaciones se requiere una supervisión y mantenimiento constante de todo el sistema de transporte.  

Lamentablemente, después de tantos años de servicio, no se le ha dado el mantenimiento preventivo ni se arreglan oportunamente las fallas que surgen en los trenes y las instalaciones. La empresa Metrorrey no destina suficientes recursos para poner al día el servicio de transporte, el cual sufre un notable deterioro que pone en riesgo la integridad de los pasajeros y perjudica su tiempo de traslado con tantas fallas. Hay que decirlo con todas sus letras: el Metro se ha descuidado, las autoridades lo han dejado caer y con el paso del tiempo ha entrado en una fase de decadencia. 

En el día a día, la línea 1 ha protagonizado innumerables fallas que han puesto en riesgo la vida de cientos de personas. Basta recordar dos acontecimientos ocurridos en 2018: 

1) El 30 de noviembre el tren se averió, la razón por la que los usuarios tuvieron que saltar de un vagón a otro, con todo los riesgos que esto implicó. 

2) El 7 de noviembre, los usuarios fueron desalojados de los vagones debido a una falla en el sistema que sujeta al Metro a la catenaria y que transmite la energía eléctrica para que se desplace.

En el presente año, no pasa un mes sin que se registren incidentes, estos son algunos:

1) El 29 de enero, se reportaron fallas por la mañana. Según la prensa, algunas personas fueron bajadas de los vagones en las estaciones Cuauhtémoc, Edison y Unidad Modelo, tardando entre 20 y 25 minutos para abordar otra unidad, en la hora pico, afectando a varios usuarios que tenían que llegar a sus trabajos. Se dijo que las fallas se registraron en la estación San Bernabé, generando aglomeraciones en el lugar, sin importar la sana distancia que se debe mantener por el Covid-19.

2) El 1 de marzo, por la mañana, los usuarios reportaron fallas en el servicio, causando aglomeraciones en las estaciones Talleres y San Bernabé. Señalaron que las suspensiones del servicio ocurren esporádicamente, afectándolos para llegar a tiempo a su lugar de trabajo. En esta ocasión Metrorrey no se pronunció. 

3) El 25 de mayo, uno de los trenes de la Línea 1, sufrió el descarrilamiento de un vagón poco antes de arribar a la estación Talleres, sin que hubiera personas lesionadas. El percance se suscitó durante un cambio de vías porque el eje de uno de los vagones modelo Bombardier quedó fuera de su posición, provocando que los pasajeros tuvieran que ser desalojados. El incidente se presentó a pesar de que días antes la línea había pasado por un proceso de revisión. La paraestatal reconoció la falla y aclaró que los pasajeros habían sido desalojados con todas las medidas de seguridad. 

4) El 28 de junio 2021, los usuarios de la Línea 1 de Metrorrey reportaron alrededor de las 08:00 de la mañana, por medio de redes sociales, fallas en el servicio de este transporte. Dijeron que llevaban más de una hora de espera para ser trasladados a sus destinos. La empresa no reportó la falla. 

5) El 21 de noviembre en un comunicado la paraestatal informaba: "A las 14:15 horas, se suspendió el servicio en la estación Talleres, debido a que en uno de los vagones el primer bogie entró en mala posición en el cambiavía y se mantuvo en el carril, el procedimiento fue desalojar el vagón de pasajeros a nivel de vías, para realizar operación y poner el bogie del vagón en posición correcta. " Ésta es una del sinfín de fallas que las diferentes líneas del Metro han registrado desde la administración anterior.

6) A estas fallas del sistema se suma el deterioro de las estructuras y cimientos, dos ejemplos:

a) El desgajamiento de concreto en el que sobresalen tres varillas horizontales de una columna que pertenece a la Línea 1 del Metro, en Guadalupe.

b) Los cimientos del Metro que se encuentran sobre el río Santa Catarina, que sostienen la conexión de las estaciones Eloy Cavazos e Y Griega, también lucen descuidados.

La administración pasada intento resolver los problemas ocasionados por la falta de mantenimiento. Para tal efecto, realizó dos licitaciones para comprar sujetadores (son indispensables para evitar riesgos), se adquirieron más de 80,000 en diciembre de 2018, pero lamentablemente, en vez de solucionar el problema lo agravaron, porque lo comprado no cumplió con las especificaciones técnicas, según la Auditoría Superior del Estado: 

a) Cinco de los 12 componentes que tenían las piezas no concordaron con la descripción del producto.

b) No se ofreció un certificado de garantía contra fallas sistemáticas y vicios ocultos por 24 meses y por una vida útil de 20 años.

c) Tenían tornillos hexagonales para los sistemas de fijación de riel y de anclaje del sujetador, debiendo ser tornillos de grado ocho.

d) La tuerca incluida en el sistema de fijación no era de tipo autobloqueante.

A pesar de que se invirtieron más de $225 millones de pesos, los usuarios siguen en grave riesgo porque subsisten los problemas estructurales. Los pasajeros de la Línea 1 han externado su molestia, ya que constantemente hay suspensión del servicio, por lo que tienen que esperar más de una hora para que se restablezcan los traslados, los cuales se realizan con los vagones llenos de pasajeros, sin guardarse la sana distancia. 

Lamentablemente, aquí cuadran los temores que manifestó en sus memorias el exgobernador Treviño Martínez en alusión a la Línea 2 de la Ciudad de México: “presenta tantas fallas que puedo decir que ya se les ‘acarcachó’ la Línea 2 y se ha detectado que hay corrupción y si éste se da en el mantenimiento, los resultados pueden ser catastróficos”. 

Durante tres décadas el Metro ha crecido lentamente, muy por debajo de las necesidades de movilidad de los habitantes del área metropolitana. Por eso es importante que la actual administración que encabeza Samuel García incremente las líneas de este sistema, pero antes, debe destinar recursos para reparar las instalaciones, modernizar los equipos y renovar los vagones. Tenemos que recordarle que la necesidad de la gente es hoy y mañana, no dentro de seis años. 

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