Llega apasionado por la verdad


Es curioso como iniciamos la Semana Santa meditando en el relato de la pasión de Jesús. Meditar, leer y reflexionar en este texto tan hermoso nos ayuda a poner los pies en la tierra. Nos impulsa a iluminar nuestra vida con la demostración más hermosa que ha existido en la tierra: Dios que se vuelca de una manera increíblemente amorosa, por salvarnos, por rescatarnos de las patrañas de la mentira, de la corrupción, elevándonos al plano de la gracia y de la verdad.

Estamos muy familiarizados con la organización de eventos. Organizamos fiestas, eventos sociales, eventos de inauguración, pasarelas, eventos religiosos, eventos deportivos, etc. Una buena parte de nuestro tiempo gira entorno a eventos de diversa índole. Hoy recordamos un evento importante: la entrada de Jesús en Jerusalén. Una entrada triunfante, que marcaría la historia de la humanidad y nuestra propia historia personal.

Jesús entra a Jerusalén en un momento donde el pueblo estaba inquieto, sufría de injusticias y añoraba esperanza. Gritaban: "Bendito el que viene en nombre del Señor". ¡Qué día aquel!... tan lleno de alegría, ilusiones, sueños. Un día liberador, un día de luz, un día donde a muchos se les cayeron por un momento la venda de los ojos y reconocieron a Jesús como Mesías, como Salvador.

Jesús hoy llega de nuevo, llega como todos los días a la puerta de nuestras ciudades, de nuestra vida. ¿Cómo lo recibimos? Jesús llega cada día apasionado para vivir una pasión; Jesús llega cada día apasionado para vivir el desprecio; Jesús llega cada día apasionado para enfrentarse al rechazo; Jesús llega cada día apasionado para palpar la falta de conciencia en muchos que lo reconocen y al poco tiempo le dan la espalda; Jesús llega cada día apasionado para perdonar y ver como no hay compromiso con su amor; Jesús llega cada día apasionado para ver las lágrimas de tanta guerra e injusticia social que sofoca la esperanza y la alegría; Jesús llega cada día apasionado para contemplar la indiferencia ante el que sufre y muere en soledad.

Jesús hoy llega de nuevo, llega como todos los días a la puerta de nuestras ciudades, de nuestra vida. ¿Cómo lo recibimos? Jesús llega cada día apasionado también para ver a los sencillos que se acercan a recoger la última gota de su sangre que cae de la cruz; Jesús llega cada día apasionado para ver cómo hay miles de hombres y mujeres que lo aman y lo siguen a costa de lo que sea; Jesús llega cada día apasionado para caminar con los enfermos, con los de gran corazón, con los comprometidos con su amor; Jesús llega cada día apasionado para estar con los que le abren la puerta de su casa, de su familia, de su vida y de sus circunstancias; Jesús llega cada día apasionado para instaurar con su pasión un reino de justicia, de paz y de verdad; Jesús llega cada día apasionado para sofocar el pecado que esclaviza a todo hombre y a rescatarnos de las manos del mal.

Jesús hoy llega de nuevo, llega contigo ¿cómo lo vas a recibir? La pasión de Jesús es una pasión por la verdad y por borrar la corrupción del corazón del hombre. Te invito a vivir estos días con estos aspectos:

1. Pasión por tu arrepentimiento. Sé consciente que la Semana Santa Jesús la vive con una pasión especial: la pasión por que te des la oportunidad de arrepentirte de tus pecados y cambiar. Recapacitemos y pensemos en todo lo que ofendemos a Dios, en la omisiones y falta de correspondencia, nunca es tarde para cambiar. Todos podemos cambiar y revirar el camino de nuestra vida.

2. Pasión por tu amor. Jesús viene esta Semana Santa a decirte que vale la pena luchar y conquistar la cima del auténtico amor. El amor se afianza con la fe y se ilumina con la esperanza de la Resurrección. Ama a Jesús porque es el amigo que ha dado todo por ti y te ha amado incondicionalmente. Rompe contra la corrupción. La corrupción incapacita el corazón del hombre para amar y lo esclaviza en la oscuridad.

3. Pasión por tu Resurrección. Jesús viene esta Semana Santa a vivir un juicio lleno de mentiras, una auténtica pasión de dolor y humillación, una muerte vergonzosa y escalofriante, sólo porque quiere que vivas como resucitado. Jesús de Nazaret no es un personaje épico de un libro y de una hermosa historia, es Dios verdadero que viene a darnos vida y oportunidad de vivir en la luz y la resurrección. Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios. Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra. Dice San Cirilo de Alejandría: "Hoy vemos el misterio asombroso del Rey. Sentado en un potro que sume a la ciudad en el desorden, y clavado en una cruz, que sume al mundo en el caos. Nosotros sabemos que Él vino a interrumpir y a derrocar los errores de la idolatría y el politeísmo". Cristo hoy en el año 2019 asume un mundo en caos, desorden y corrupción, viene con la pasión de darnos la oportunidad de derrocar la oscuridad e iniciar un cambio hacia la bondad, el amor, la luz y la verdad. Santa María Inmaculada, de la Dulce Espera, Ruega por nosotros.


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