Ramón de la Peña ManriqueMonterrey
Más del autor

No debemos odiar

Ley de protección de las personas adultas mayores

Dos relatos

Una nueva educación universitaria

¿Y las responsabilidades?

La osmolaridad mexicana y mundial

¿La honestidad se practica o se platica?

Los finales


Hace tiempo, una de mis hijas me dijo lo siguiente con respecto a mis mensajes: “me gustan, pero casi siempre te fallan los finales”.

Como buen papá moderno me callé mi molestia, pero me dije: ‘‘déjame ver qué tan malos han sido los finales de los mensajes que he compartido con ustedes’’. Así, me puse a leerlos y le escribí a mi hija los finales que más me gustaron. Ella como buena hija moderna, me dijo: ‘‘claro, solamente me escribiste los buenos finales’’. 

Y así es. Sólo transcribiré los siete finales que más me gustaron: 1. ‘‘Termino parafraseando a Goethe: ‘El campo de la vida da lo que sembremos en él. Nos puede dar una cosecha de flores o una de espinas’. De nosotros depende. Nunca seremos recolectores de flores si estamos del lado del ‘no se puede’, del de las excusas, del lado de ‘no es mi problema’, del lado de ‘que lo resuelva el Gobierno’’’. 2. ‘‘Termino con una reflexión que leí ya hace buen tiempo y que no sólo me gustó sino que me hizo pensar mucho en el sentido de mi vida: ‘Vivir no siempre es vida, fíjate y evalúa tu vida. ¿Podrías decir que es una bendición?, ¿podrías decir que es un regalo?, ¿te gustaría que te tocara esta vida una y otra vez?’. Si así es, felicitaciones, usted ha tenido y está teniendo una vida plena. Si no es así, todavía está a tiempo de darle el giro apropiado a su vida. No se le olvide que la vida es más bella cuando la puede escribir uno mismo’’. 3. ‘‘Necesitamos rescatar y hacer nuestros, como una nueva cultura, aquellos principios esenciales de lo que debería de ser nuestro contrato social, contrato que aparece en nuestra Constitución, en nuestras leyes y reglamentos, en nuestros principios y creencias religiosas, en nuestros principios y normas morales. Yo le recuerdo que en ninguna de ellas está permitida la ilegalidad, el soborno, la corrupción, la impunidad, el apropiarme de lo que no es mío, el copiar exámenes, patentes, programas de software, música y películas. Si logramos crear esta nueva cultura en nuestras familias, en nuestras escuelas, en nuestras organizaciones y empresas, esto nos permitirá encaminarnos hacia un mejor país, hacia una mejor vida familiar y comunitaria’’. 4. ‘‘Osho destaca que  el hombre nace para realizarse en la vida, pero todo depende de él para lograrlo o no. Puede seguir haciendo muchas cosas, asegura Osho respirando, comiendo, estudiando, envejeciendo cada día, acercándose a la tumba. Pero esto no es vida, es una muerte paulatina desde la cuna hasta la tumba. Cualquier animal es capaz de envejecer, asegura Osho, pero crecer, eso es propio del ser humano’’. 5. ‘‘Finalmente, estimado lector, y parafraseando a Pablo Neruda, no debemos olvidar qué queda prohibido: ‘Tener miedo a tus recuerdos, no demostrarle tu amor, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarle sólo cuando la necesitas, olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar tu pasado y pagarlo con su presente, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita, pero sobre todo no sentir que sin ella, este mundo no sería igual’’’.     6. ‘‘Estimados lectora y lector, yo los invito a iniciarse en el camino del pedir, del perdón y del olvido y en el de la simplificación de nuestra vida cotidiana, de nuestro trabajo, de nuestro círculo de amigos y de los ritos de nuestra vida en los que queremos participar.  Sin duda, estimado lector, el verdadero amor es la aceptación de todo lo que nuestra pareja es, de lo que ha sido, de lo que será y finalmente de lo que ya no es’’.       7. ‘‘Le dejo para su meditación aquella famosa rima de Bécquer: ‘Asomaba a sus ojos una lágrima y a mis labios una frase de perdón/ Habló el orgullo y enjugó su llanto y la frase, en mis labios, expiró/ Yo voy por un camino, ella por otro/ y al pensar en nuestro amor, yo digo aún:/ ¿por qué callé aquel día?/, y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?’.   No actúe de esa manera pues ¡es tan corto el amor y es tan largo el olvido!, como bien lo dijo Neruda’’. 

Volver arriba