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Opinión|Los negocios del metaverso

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Los negocios del metaverso

Las empresas más icónicas del Internet han echado a andar una de las más grandes revoluciones tecnológicas: el metaverso, la construcción de un mundo virtual que promete cosas inimaginables y que es capaz de hacer convivir entornos reales con ambientes digitales, donde las personas se convierten en avatares con superpoderes y habilidades increíbles. 

Tecnologías como los visores de realidad virtual ya nos permiten ser parte de ese mundo alterno que podemos explorar a través de los videojuegos, la educación o las experiencias de compra. ¿Te imaginas, por ejemplo, conocer y caminar de manera virtual por un departamento que pretendes comprar, pero que en la realidad todavía no existe, sino que apenas se va a construir? 

Los consumidores pueden utilizar los visores para transportarse al próximo Mundial de Futbol, entrar a las profundidades de las pirámides de Egipto o pisar la luna. Para esto y mucho más, el metaverso hace uso de la inteligencia artificial, del Internet de las cosas y es capaz de poner en circulación su propio dinero digital, generando experiencias inmersivas y multisensoriales.

Bloomberg estima que la inversión en el metaverso en 2024 será de alrededor de $700,000 millones de dólares, siendo el sector más beneficiado el de los videojuegos, pero también otros como el cultural, deportivo y, por supuesto, el de los negocios.

En el mundo del retail, por ejemplo, las cadenas de autoservicio comienzan a hacer uso de avatares que atienden a las personas de manera virtual, satisfaciendo de manera inmediata sus necesidades. 

Marcas como Nike o H&M ya hacen negocio con esta tecnología, a través de la venta de tenis y ropa virtuales, que se adquieren mediante tokens como activos NFT o archivos digitales encriptados en blockchain, llevando las ventas aún más lejos en ese mundo alterno digital.

En la manufactura, el metaverso ya se utiliza tanto para capacitar al personal de producción en temas de seguridad, imitando posibles errores que podrían costar vidas, como para planear líneas de producción con robots y conocer cómo funcionarían en la realidad esos procesos automatizados. Esto ya lo hace, por ejemplo, la automotriz BMW para entrenar robots.

El futuro del metaverso se percibe genial, pero hay cuatro aspectos que el ecosistema tecnológico tendrá que considerar para su desarrollo:

    1. Responsabilidad y ética en la generación de entornos virtuales.

    2. La manera en que pueden contribuir a la sostenibilidad en su proceso de desarrollo y misión.

    3. La definición de reglas que no violenten legislaciones, por ejemplo, de mercado.

    4. Códigos de conducta que estén en sintonía con los valores de las personas que pueden hacer uso de esta tecnología.

En 2026, prevé la especialista en investigación tecnológica Gartner, una cuarta parte de las personas pasará, al menos, una hora al día en el metaverso. Se trata de una tendencia de la que claramente las empresas no podrán escapar, si pretenden sobrevivir en el mercado, sobre todo de frente a las nuevas generaciones. ¿Qué haces tú para que tu organización se adapte con éxito a este nuevo mundo virtual?


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