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Pensando en la gente

Los niños del DIF no son ‘nenucos’

Pensando en la gente

Los niños del DIF no son ‘nenucos’

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado (DIF-Nuevo León) es la institución más noble y humana de la administración pública estatal, cuya principal misión es brindar asistencia social de manera profesional a los grupos vulnerables, para contribuir a mejorar su calidad de vida y su entorno familiar. Lamentablemente, el fin de semana esta dependencia dio mucho de qué hablar debido a que el gobernador Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez obtuvieron un permiso de convivencia familiar para llevar a su casa en fin de semana al niño Emilio, un menor con esquizencefalia de labio abierto que es atendido en el albergue Capullos. 

Este delicado tema que implica la vida de un ser humano, lo podemos analizar desde dos perspectivas. 

Desde la perspectiva legal, los requisitos que establece el programa son:  residir en el estado de Nuevo León, ser mayor de 25 años y tener una diferencia de 15 años entre la familia de acogimiento y el menor.  Estos tres puntos se cumplieron, el problema aparece en los pasos siguientes que se deben cumplir donde todo indica que se obviaron, ya que para ser calificado al programa, se requiere: 

1. Llenar solicitud. 

2. Que les realicen una evaluación social y psicológica. 

3. Asistir a un curso de capacitación. 

4. Obtención del certificado. 

Los puntos 2 y 3, no se percibe que los hayan efectuado, ya que en sus redes sociales no los difundieron, pero, concediendo sin conceder, que en esta ocasión quisieron ser discretos, deberían de haber publicado dichos documentos para constatar que no utilizaron su influencia para saltarse los requisitos legales que impone el DIF estatal.  

Desde la perspectiva de los derechos humanos, estos le fueron violados al menor Emilio, ya que sus fotos aparecieron en las historias subidas en las redes sociales, sin difuminar su imagen, por lo que no se cuidó ni respetó su identidad. Por esta razón, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) en el comunicado que efectuó el pasado 16 de enero del presente manifestó: “Las diversas fotografías de su persona expuestas en redes 

sociales, sin el tratamiento adecuado para la protección de su identidad y en algunos casos incluso usando colores identificados con la campaña del partido político que llevó a su cargo al actual gobernador y a su esposa, son muestra de ello”. 

Es alarmante que el gobernador y su esposa utilicen la vida de un niño indefenso para hacerse publicidad o crear empatía con fines propagandísticos. No puede argumentarse –nadie lo cree– que la convivencia con el niño fue para concientizar a los diputados a modificar la ley de adopción y agilizar los trámites, son pretextos para justificar lo injustificable, que es manipular a un menor de edad para sacarle provecho mediático en Instagram. En esta plataforma Mariana Rodríguez señaló las condiciones en las que el menor fue a parar a su casa: “Se viene el fin de semana conmigo, no puede ser un acogimiento porque todavía no estoy certificada para el acogimiento, pero pues por lo pronto un fin de semana”. 

Resulta indignante como el titular del DIF-Nuevo León, Miguel Ángel Sánchez Rivera, pudo actuar de manera tan irresponsable y ceder el cuidado del menor a personas que no son familiares del menor y que no cumplieron cabalmente con los requisitos que deben cubrirse para la convivencia. A este señor se le olvida que en sus manos está depositada la vida de 325 menores en espera de ser adoptados, estos niños no son “nenucos” para andar jugando con ellos, son personas que tienen derecho a una vida digna y segura. 

Esperamos la rápida actuación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos para iniciar proceso contra el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de Nuevo León, con el fin de conocer los detalles del procedimiento mediante el cual Mariana Rodríguez, esposa del gobernador Samuel García, llevó durante el fin de semana pasado a su casa al menor Emilio. 

En conclusión, me sumo a lo dicho por Redim: “El interés supremo del niño debe prevalecer sobre cualquier otro factor”.

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