OpenA
En Visión Millennial

Los papás no son los malos del cuento

En Visión Millennial

Los papás no son los malos del cuento

El caso de Debanhi Escobar es una tragedia que no se nos debe olvidar y que incluso debería quedar en la memoria colectiva de los nuevoleoneses. Lamentablemente tomó unas medidas desproporcionadas y hoy todas las familias de Nuevo León conocen la historia.

Al haberse convertido en un caso tan grande y tan platicado, es muy triste ver cientos de comentarios con tintes juzgadores. Es triste leer que algunos la culpan a ella y otros a los papás, cuando en realidad la indagatoria está en curso además de que en dado caso de que se tratara de un asesinato entonces se debería de buscar al o a los verdaderos culpables. 

Más allá de la "culpabilidad moral" los focos se tendrían que centrar en la indagatoria y en caso de confirmarse que se tratara de un crimen, en el o los culpables del hecho delictivo. De nada sirve echarle la culpa a ella "por andar afuera de su casa" o a los papás "por no educar bien a su hija", este tipo de dichos los he leído en muchas opiniones de ciudadanos. 

Lo anterior me parece sumamente triste porque esa familia está viviendo una gran tragedia por lo que deberíamos de ser empáticos y respetuosos con el dolor. Mejor que como sociedad aprendamos de esta tragedia y tratemos de evitar que se repita.

La mayoría de los papás ponen reglas, porque entienden el entorno en que se están desenvolviendo sus hijos, saben que no es seguro y quieren que ellos estén a salvo. Lo difícil es que los chavos entiendan que deben de caminar antes de correr, lo complicado es que entiendan que los papás los aconsejan por su bien y que no son sus enemigos cuando les ponen límites, cuando les niegan los permisos o cuando quieren saber qué es lo que están haciendo, dónde están o con quien se juntan. 

La juventud es rebelde por naturaleza, y es normal que muchos jóvenes quieran correr y se quejen frecuentemente de los frenos que intentan poner los padres, pero bien dicen, que las mamás y los papás siempre tienen un sexto sentido, y la vida siempre aconseja hacerles caso. 

Cuando estás chavo se te hace fácil y crees ser dueño de la verdad absoluta. Las hormonas, los cambios, el estrés y la presión social hacen que el carácter de un joven sea explosivo por naturaleza, entonces es muy difícil para una mamá o un papá hacerle entender cuando creen que algo está mal. 

Llevar la contra es natural cuando eres joven, además de que toda esa energía contenida y las ganas por comerse al mundo hacen que cometamos errores. No queremos escuchar razones, creemos que todos están en nuestra contra y nos aferramos a hacer lo que decidamos... Cuando estás chavo es difícil tener la madurez necesaria para acertar en todas las decisiones, pues apenas empezamos nuestra vida de adultos y nos falta experiencia. 

Cuando los jóvenes cumplen 18 años es normal que quieran hacer todo lo que desean, salir, irse de fiesta y tomar alcohol, pues acaban de recibir una "libertad" legal para "comportarse como adultos", cuando la realidad es que ser adultos implica más responsabilidades que diversión. 

Nadie educa a los padres para ser padres y todos están expuestos a cometer errores durante la crianza, es fácil criticar y juzgar pero educar a un hijo es una de las tareas más difíciles que existe, pero la realidad es que los hijos también estamos muy propensos a cometer errores. 

Si estás chavo y estás leyendo esto, por favor escucha a tus papás y no te enojes con ellos cuando te nieguen un permiso de salir, cuando te hagan preguntas sobre lo que haces o sobre tus amistades, más bien platica con ellos y ten confianza porque ellos son tus primeros mejores amigos. Créeme que tus padres están preocupados por ti y quieren que estés bien, desean que nunca te pase nada malo, así que por favor aprende a ser transparente con ellos porque tu mami o tu papi van a querer verte de regreso en casa sano y salvo. 

×