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Cabrito Mayor

Madruguete

Cabrito Mayor

Madruguete

La mujer, que sin duda es el ser más hermoso que habita sobre la faz de la tierra, ha sido proveída desde su creación por sus extraordinarios atributos, capacidades, cualidades y virtudes que resultan en muchos de los órdenes de la vida, más amplios que los propios con los que ha sido dotado el género masculino; sin embargo, y hablando de política, frente a una aparente equidad parlamentaria, el modo y las formas del “madruguete navideño” de la reforma constitucional y electoral en materia de paridad recetado con la publicación oficial y al abrigo del escaso impacto mediático por el natural festín de “noche buena”, habla muy mal de una clase política misógina que busca a toda costa preservar las posiciones más atractivas y amplias del poder.

Más sin embargo, retar a la inteligencia femenina, más allá de ser altamente desafiante, créame, estimado Lector, es totalmente ingenuo y casi casi suicida, al enfrentar las críticas de diputadas además de organizaciones civiles que argumentan que esta reforma es un retroceso porque está enfocada a que la mujer sea postulada a municipios donde sería muy difícil ganar, además de la igualdad en el porcentaje de las posiciones en juego no tendría equilibrio si no es considerado el volumen de población y presupuesto que tendrían a su cargo y ante esto, creer que la óptica de una “mala interpretación de la reforma” como declaración del gremio varonil para esquivar la furiosa embestida del cuestionamiento, cala como un buen par de banderillas que invita a ser testigos en el próximo periodo de sesiones de un aguerrido duelo para sacar adelante de la mejor manera, la cuestionable reforma que, así como está, contiene muchísimos asegunes e intereses políticos de fondo.

Veamos pues que en una sociedad patriarcal y machista como la nuestra, actitudes culturales de género tan arraigadas y cuestionables como la que aparenta este madruguete de la publicación de la reforma en el diario oficial y que se hizo, eso sí, correctamente en los plazos que señala la ley, las modificaciones en ella y “la casualidad” hizo de ésta como combinación, un “mal regalo navideño”  para los organismos y legisladoras que luchan para que los derechos de igualdad político electoral de mujeres y hombres sean reconocidos y que en otros tiempos se le hubiera dado, y sin chistar ni hacerle muecas, el carpetazo autoritario de las arcaicas influencias políticas de los más altos niveles de poder y que gracias a los candados impuestos ahora y evidentemente surgidos de la democracia moderna, deberá ser cuestionada, seguramente modificada y finalmente aprobada en segunda vuelta para que pueda entrar en vigor en su momento la mejor versión posible que surja del trabajo legislativo.

El espíritu original de la  reforma es lograr una verdadera igualdad eliminando vicios y obstáculos que dificulten a las mujeres acceder a puestos de elección popular de los que histórica y culturalmente han sido excluidas.

Por ello la inconformidad del “madruguete navideño” de diputadas y activistas contra estas modificaciones hechas a las reformas constitucionales y electorales sobre paridad y sus reclamos van encaminadas a evitar las mañosas simulaciones y muy comunes reformas “mochas” o a medias que dificulten armonizar la legislación para garantizar la paridad horizontal, vertical y transversal en ayuntamientos y diputaciones.

Los criterios, las fórmulas y las variables para distribuir las candidaturas entre mujeres y hombres dentro de un partido, según la propuesta original, se dividirían entre zonas similares de población y posibilidades de triunfo equiparables para lograr en serio una paridad real y no una simulación o farsa para “cumplir” con las reglas en la materia, porque en la práctica, como el de este “madruguete navideño”, se percibe el aroma fétido de un retroceso tonto y una forma ingenua de intentar excluir a las mujeres de los puestos políticos importantes.

Y ante esta cavernícola y poco creativa forma de hacer política, lo cierto es que pronto vendrá por delante la segunda vuelta, donde de entrada habrá que tejer fino y con casi quirúrgica habilidad política para restablecer la confianza entre las partes ante éste evidente y deleznable “madruguete” surgido del “enroque” misógino-machista de la “casualidad de la noche buena por debajo de la varonil mesa navideña”, que tiene cara de ser una triquiñuela más del poder que busca bajo sus propias y particulares conveniencias, seguir impulsando a los hombres para que gobiernen un porcentaje, si no mayor, sí presupuestariamente más importante de población, a la par de seguir menospreciando bajo el arraigo de su cultura patriarcal, machista, misógina y cobarde a las siempre valiosas, inteligentes y talentosas mujeres.

Por hoy es todo, medite y reflexione lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un gran día, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser  felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.

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